SALTA – El Tribunal Electoral de Salta había anunciado que el 2 de agosto los concejales y convencionales electos recibirían sus respectivos diplomas, y así ocurrió. Lo que debía ser una oportunidad de celebración con miras a un futuro prometedor, terminó en un enorme vacío por parte de La Libertad Avanza en Salta a una joven que denunció al concejal más votado del espacio, Pablo López.
La fuerza política que en mayo obtuvo varias bancas y celebró con euforia su irrupción en la política local, ahora exhibe fisuras imposibles de disimular. Vacío, silencio y situaciones incómodas se viven puertas adentro de un partido que mostraba unidad y daba clases de moral.
Entre aplausos, selfies grupales y felicitaciones cruzadas, hubo una figura que destacó no por su protagonismo, sino por su soledad: Estela Méndez. La militante de LLA y una de las flamantes convencionales municipales, llegó acompañada únicamente por su familia.
Una vez finalizada la ceremonia, no hubo abrazos de sus compañeros ni fotos compartidas con otros referentes de su espacio. De hecho, es la única de los libertarios de Salta que no aparece en las imágenes colectivas que circularon en las redes.
El motivo de este aislamiento estaría ligado directamente a la denuncia que Méndez presentó semanas atrás contra el exconcejal electo Pablo López. Lo acusó públicamente por hechos graves que involucran violencia de género, sexual y extorsión.

A partir de ese momento, cuando la denuncia tomó trascendencia nacional, la estrategia de La Libertad Avanza de Salta parece haber sido la de cerrar filas pero no en defensa de la denunciante, sino en su contra. Y eso se puede ver en las fotos que los demás dirigentes comparten y ella no aparece. Sólo está en una, que fue publicada por la cuenta oficial. Luego, es un fantasma.
El resto de los representantes libertarios evitó cualquier cruce de miradas o interacción con Méndez. La escena confirma lo que ya era evidente. Dentro de La Libertad Avanza de Salta, la sororidad brilla por su ausencia y el costo de hablar parece ser el exilio silencioso. La sororidad aparece en el diccionario libertario sólo cuando se trata de la diputada Emilia Orozco. Según el criterio del espacio político, es la única que merece sororidad.
En ese teatro de sonrisas forzadas y aplausos selectivos, La Libertad Avanza dejó claro qué tipo de «libertad» defiende. Y no es precisamente la de una mujer que se anima a romper el silencio y denunciar a una persona por violencia sexual. La historia está escrita para Estela Méndez. La escribe ella misma, en la más absoluta soledad.