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Salta

Incendio en el barrio 20 de Junio: el único responsable es Emiliano Durand

La presencia del intendente Emiliano Durand fue un espectáculo bochornoso de irresponsabilidad y narcisismo.

Emiliano Durand
Emiliano Durand

Salta.- (Por Diego Nofal) El voraz incendio que arrasó el barrio 20 de Junio de la capital salteña dejó una estela de devastación y dolor humano imposible de cuantificar. Más de veinte familias lo perdieron todo, sus modestas pertenencias reducidas a cenizas en cuestión de horas. La furia de las llamas no solo consumió viviendas precarias sino que puso en grave riesgo la vida de quienes transitaban la zona o residen en sus inmediaciones. Hombres, mujeres y niños enfrentaron el terror del fuego descontrolado, un peligro evitable que nunca debió amenazar sus existencias.

En medio de esta tragedia, la presencia del intendente Emiliano Durand fue un espectáculo bochornoso de irresponsabilidad y narcisismo. En lugar de coordinar auxilio o facilitar la labor de los bomberos, su actuación resultó un estorbo para las tareas cruciales de extinción. Su prioridad fue capturar imágenes para las redes sociales, arrojando un balde de agua de forma teatral mientras grababa para Instagram. Este acto insensible, mientras el fuego devoraba el sustento de decenas, simboliza su absoluta desconexión con el sufrimiento ajeno.

El origen de esta catástrofe hunde sus raíces en años de negligencia municipal flagrante. La zona afectada funcionaba como un vertedero a cielo abierto, prácticamente ilegal o sin permisos formales para el depósito de residuos. Defensa Civil había establecido claramente que el lugar era inapropiado para el asentamiento humano, al tratarse de un área de relleno sanitario.

Pese a ello, veinte familias vivían allí en condiciones de alto riesgo, abandonadas a su suerte. La Municipalidad, bajo el mando de Durand, nunca implementó medidas para proteger su seguridad o reubicarlas. El fuego encontró un caldo de cultivo perfecto en la acumulación de basura y los pastizales secos, responsabilidad directa de la gestión municipal.

El viento Zonda, fenómeno recurrente y predecible en agosto, actuó como catalizador. Su irrupción anual es un hecho conocido, una variable climática que exige prevención activa. Cómo es posible que año tras año, ante la misma amenaza estacional, las autoridades municipales no ejecuten acciones preventivas contundentes.

La desidia se repite cíclicamente, jugando con fuego, literalmente, hasta que la desgracia alcance proporciones irreparables. La responsabilidad de este siniestro recae única y exclusivamente sobre la Municipalidad de Salta y su intendente, Emiliano Durand. Permitieron la formación de basurales críticos, el crecimiento descontrolado de pastos secos inflamables y, lo más grave, la existencia de viviendas en un área prohibida y peligrosa.

Ante la evidencia, Durand intentó una burda maniobra distractiva. Acudió a culpar a una empresa por arrojar residuos sin permiso, como si eso eximiera su omisión de años. La propietaria de dicha empresa no solo rechazó las acusaciones sino que anunció una denuncia penal contra el intendente. Una estrategia de culpar a otros que se le vuelve en contra.

Esta es la triste realidad del gobierno de Emiliano Durand, priorizando la grabación de TikToks y Reels sobre el trabajo serio de gobierno. Cada acción municipal llega tarde, mal, o sencillamente no existe. Su administración es un catálogo de promesas incumplidas y gestión deficiente.

Se sostiene gracias al control de gran parte de los medios locales y un aparato de redes sociales bien aceitado. Pero la ciudadanía salteña, golpeada por realidades como la del barrio 20 de Junio, comienza a abrir los ojos. El despertar ante el error histórico de haber confiado en este intendente es imparable. La verdad, como el humo del incendio, no puede ocultarse para siempre.

La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal