SALTA – El viernes se oficializó la feria Potencia en Tartagal, departamento San Martín. Y como era de esperarse, los candidatos nacionales del oficialismo salteño aprovecharon el escenario para mostrarse cerca de la gente. Detrás de Gustavo Sáenz aparecieron Flavia Royón, Ignacio Jarsún y Oriana Nevora, candidatos a senadores y diputados respectivamente. La campaña por las elecciones 2025 comenzó.
Todos caminaron junto al gobernador salteño, se fotografiaron, repartieron sonrisas y gestos de complicidad. Típica postal de campaña. Los dirigentes al lado del pueblo. Pero detrás de esa escenografía se esconde una pregunta incómoda ¿Esa cercanía es real o aparece únicamente en tiempos electorales?
El caso de Flavia Royón es un ejemplo claro. En mayo, cuando disputó su banca para diputada provincial, se multiplicaban las fotos en ferias, recorridas y reuniones con vecinos. Cuando ganó, cuando se aseguró su lugar, su presencia se volvió esporádica.
La “cercanía” se diluyó con la misma rapidez con la que aparecieron los carteles electorales. Ahora, con una nueva candidatura en juego, Royón vuelve a las redes, a los escenarios oficiales, a mostrarse disponible. El mismo libreto, repetido con precisión de manual.

Algo similar ocurre con Oriana Nevora, candidata a diputada en segundo término, detrás del perdedor Bernardo Biella, que en mayo no pudo quedarse con la banca en el Senado local. Hasta hace apenas unos meses, Nevora criticaba con dureza la gestión de Sáenz por la inseguridad en Tartagal.
En sus videos de Instagram sus declaraciones apuntaban directamente al gobernador, responsabilizándolo de la falta de respuestas, la falta de móviles para la policía local. Hoy, la misma dirigente aparece sonriente en actos oficiales, posando detrás de él como si las críticas nunca hubieran existido.
Luego aparecieron las mismas caras, los mismos aplaudidores. Ignacio Jarsún, Omar Exeni, dirigentes locales. Todos los que la gente conoce y no quiere ver más en una lista, pero al gobernador pareciera no importarle.
La contradicción entre el discurso y la práctica política abre la duda central: ¿hasta qué punto se puede confiar en un candidato que acomoda sus posturas según la conveniencia del momento? Los mismos dirigentes que en campaña prometen estar cerca, escuchar y representar a los ciudadanos, son los que luego desaparecen en la rutina de la gestión, para reaparecer recién cuando las urnas se acercan.
La feria Potencia fue solo la excusa para montar una nueva escena de cercanía de cara a las elecciones 2025. Pero esa foto, tan cuidada y repetida, se parece más a una estrategia de marketing que a un compromiso político real. La confianza ciudadana no se construye con selfies ni recorridas de ocasión. ¿Cuánto dura la cercanía de los candidatos salteños? ¿Un mandato entero o apenas la campaña?