SALTA – La política salteña tiene sus caprichos y a veces hasta parece un casting con nombres repetidos. Quien hoy pulula por las oficinas de la Municipalidad de Salta, es la concejal del PRO (no se sabe hasta cuando), Agustina Álvarez. Dicen que está a la caza de algún nuevo referente que le de oxígeno para no quedarse en la lona política.
Sin oportunidades en el PRO Salta, debido a la interminable intervención y tras la salida de su referente más cercano, el diputado José Gauffin, Álvarez analiza sus opciones. Y ya no vería con malos ojos un cambio de rumbo, como el que dio su pupila, la candidata a diputada nacional Oriana Nevora, hoy en el oficialismo local.
La columna del Dicen por Ahí, publicada en El Intra, cuenta que la joven concejal no obtuvo el respaldo suficiente para poder hacerse cargo de la huérfana Secretaría de la Mujer. No obstante, la dirigente local no se rinde y se mete de lleno en la revancha, en busca de reinventarse para no caer en el olvido.
La columna periodística cuenta que Agustina Álvarez comenzó a arrimarse ya con mayor insistencia al Centro Cívico Municipal, reinado del intendente Emiliano Durand. Dicen que no es un terreno desconocido para ella puesto que allí ya trabaja cómodamente su novio.
La Municipalidad de Salta y sus opciones
A estas alturas no sorprendería en absoluto que la concejal hasta ahora opositora, decidiera dar un volantazo y pasar a defender los impuestazos de Emiliano Durand. Lo que traerá controversia es el cargo que la edil capitalina tendría en la mira.
Álvarez estaría tanteando nada menos que la Secretaría de Gobierno, donde hoy se sienta otra Agustina: Agolio. El chiste se cuenta solo. Si la tocaya actual sale, como ya habría manifestado en oportunidades anteriores, entra la nueva. Una ecuación simple.
La pregunta que surge a raíz de las supuestas intenciones de Agustina Álvarez es ¿En el reparto municipal no hay lugar para dos Agustinas al mismo tiempo? En la novela de la política local, todo indica que si una se baja, la otra está lista para sentarse. Sale una Agustina y entra otra.