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Salta

El pecado de ser mujer en la política de Salta

Críticas desmedidas a las candidatas y errores groseros que se les permite a sus compañeros de fórmula.

Salta

Salta.- (Por Diego Nofal).- Yo estoy muy lejos de ser un aliado del feminismo. De hecho, en mi primera etapa en Salta, mucha gente solía conocerme como “El rasta de derecha”. Mi peinado dreadlocks y algunas ideas reaccionarias me acompañaban en esos días. Pero aún siendo conservador, aún siendo de la derecha más abyecta, es imposible ignorar una realidad que salta a la vista. Ser mujer en Salta y hacer política es prácticamente un pecado mortal. No existe una sola mujer que haya transitado la arena política salteña sin sufrir escarnio mediático y social.

Una larga y multipartidaria lista

Podemos dejar de lado la gestión de Bettina Romero para este análisis. Fue duramente criticada por medios y otros políticos de manera constante. Aún habiendo gestionado la ciudad durante una pandemia mundial, su administración fue enormemente superior a la del actual intendente. Emiliano Durand parece creer que administrar un municipio es subir muchos videos de TikTok al día. Su estrategia de escrachar vecinos evidencia una profunda falta de profesionalismo.

Bettina Romero

Vamos a referirnos primero al caso de Flavia Royón. Sin dudas era la mejor candidata durante el mes de mayo. Una mujer formada con enorme expertise técnico en producción y economía. Con una gestión sólida tanto en gobiernos provinciales como nacionales. Pero tenía un grave defecto para la mentalidad salteña, es mujer. Y además, según comentan en los pasillos, no es nada simpática. En cualquier trabajo serio sería la primera candidata a entrevistar.

Flavia Royón
Flavia Royón

Con esos antecedentes brillantes, sería la primera seleccionada en una empresa privada. Pero eso no ocurre entre la sociedad salteña. La sociedad salteña primero se fija en la genitalidad de la persona. Luego, mucho después, y con suerte, se mira el currículum profesional. Es por eso que no solo no logró un triunfo contundente en las pasadas elecciones. Tampoco hay grandes esperanzas de que lo logre ahora. Esto pese a que el Gobernador Gustavo Sáenz se puso la campaña al hombro para intentar ayudarla.

Oriana Nevora
Oriana Nevora

Candidata y mujer en Salta: la que peor la está pasando

Pero la que peor la está pasando es la candidata a diputada nacional Oriana Névora. La joven abogada pasó del PRO al oficialismo recientemente. Sobre ella cayeron infinidad de críticas absolutamente desmedidas. Las tertulias políticas y algunos medios neooficialistas la atacaron sin piedad. La critican a pesar de ser candidata del gobierno provincial. Porque en Salta no importa quién te ponga en la lista, si es mujer hay que criticarla por sistema. Es una regla no escrita pero siempre aplicada.

Lo peor de todo es el candidato que está por encima de ella en la lista. Bernardo Biella es uno de los saltimbanquis de la política más importantes. Empezó en la Unión Cívica Radical, luego conformó su propio partido. Se plantó como férreo opositor al gobierno de turno. Apenas dos años después es el doble candidato del oficialismo. Fue candidato en mayo y lo es ahora en octubre, por supuesto nadie lo criticó. Por qué habrían de criticarlo si es hombre, los hombres pueden cambiar de partido todas las veces que quieran.

La otra criticada es Laura Cartuccia, candidata a diputada por el Partido de la Victoria. La criticaron porque pese a ser oficialista será candidata en una lista externa. Es muy raro que todas las críticas las esté recibiendo únicamente ella. Su compañero de fórmula no recibe el mismo nivel de escrutinio. Sergio Leavy supuestamente es un férreo opositor a Gustavo Sáenz, un detalle que parece irrelevante. Lleva a una saencista de la primera hora como candidata y eso no genera polémica.

Las críticas desmedidas contra las mujeres muestran una verdad incómoda. La provincia, pese a haber crecido social y culturalmente, aún tiene una deuda. Los últimos 30 años de progreso no han borrado el conservadurismo misógino. Este sigue absolutamente enquistado en el corazón de nuestra clase política. Ser mujer y hacer política en Salta es, lamentablemente, un deporte de alto riesgo. Un pecado que la sociedad parece no estar dispuesta a perdonar.

Laura Cartuccia
Laura Cartuccia