SALTA.- (Por Diego Nofal).- La tertulia electoral salteña nunca duerme, menos ahora que parece el momento de las pesadillas para el starus quo de la política local. En las elecciones Salta 2025 se elegirán tres diputados nacionales y tres senadores nacionales. Y el ring tiene como una de las figuras al exgobernador Juan Manuel Urtubey, en su regreso a la contienda local.
Las campañas políticas, cuyo inicio está expresamente prohibidas por la ley electoral hasta 30 días antes de las elecciones, ya han comenzado con toda su intensidad. Todos quieren un lugar en la Cámara Alta o en la Cámara Baja, según su posición en la lista. La pulseada ya está en marcha, las maquinarias se aceitan en silencio y no tanto.
Las elecciones de mayo dejaron un mensaje contundente para el escenario provincial. Gustavo Sáenz triunfó en la provincia, mientras La Libertad Avanza se alzó con la capital salteña. Todo parecía indicar que estos resultados se replicarían en las próximas elecciones nacionales. El tablero estaba casi definido, con pocas sorpresas a la vista. Pero en la política, como en el fútbol, siempre puede aparecer un jugador inesperado.
Ese jugador inesperado se llama Juan Manuel Urtubey. El exgobernador comenzó a recorrer la ciudad anunciando su regreso a la política. Al principio, su movimiento parecía casi un chiste para muchos analistas. Lo único que parecía conseguir el exmandatario eran puteadas en las redes sociales. Sin embargo, la risa inicial pronto se matizó con curiosidad. De a poco, esas críticas furibundas empezaron a mezclarse con adhesiones inesperadas.
La candidatura ya preocupa al oficialismo y a La Libertad Avanza
Paso a paso, Urtubey se transformó en un candidato que comenzó a preocupar al oficialismo y a La Libertad Avanza. De la noche a la mañana, desplazó a Sergio Leavy como el favorito del PJ nacional. Se quedó con el sello del Partido Justicialista de Salta, convirtiéndose en el gran amigo de Cristina Kirchner. Ahí comenzó la verdadera preocupación para el gobernador Gustavo Sáenz y su equipo.
La sorpresa fue mayúscula en el Grand Bourg. Hasta ese momento, La Libertad Avanza incluso festejaba en privado. Estaban convencidos de que Urtubey solo dividiría y se llevaría los votos oficialistas. Su cálculo era simple, más fragmentación beneficiaría sus chances. Pero la semana pasada, el panorama volvió a cambiar de manera dramática. Los diputados que responden a Gustavo Sáenz y al oficialismo votaron junto con La Libertad Avanza. Votaron con los diputados de Javier Milei para evitar una comisión investigadora.
Esa comisión iba a investigar la presunta estafa del Presidente con la criptomoneda Libra. Esa votación posicionó al exgobernador Urtubey como el único genuino opositor al gobierno de Milei en Salta. Hasta ahí, todo parecía tranquilo para La Libertad Avanza local. Ellos veían la posibilidad de alzarse con un triunfo casi seguro en octubre. Pero, una vez más, la realidad se encargó de torcer los pronósticos.
En los últimos días estalló un escándalo de grandes proporciones a nivel nacional. Se comenzó a señalar una presunta corrupción dentro del propio gobierno de Milei. Detrás de eso, vino una andanada de denuncias que involucran al Presidente y a su hermana Karina Milei. El silencio absoluto de los candidatos de La Libertad Avanza en Salta es todo, menos salud. Su mutismo frente a las acusaciones de corrupción es muy elocuente.
Ese silencio hace que la figura de Urtubey, el único opositor claro, se agigante. El que parecía un candidato destinado a perder ahora pone nervioso a todo el mundo. Las huestes del Gobernador piden pruebas de fidelidad a sus funcionarios e intendentes. Una radio que antes era opositora ahora parece un apéndice oficialista, llamando a consultar lealtades.
Hasta algunos de La Libertad Avanza empezaron a cambiarse de bando en secreto. Desde la corrupción nacional hasta la torpeza local, todos juegan para Juan Manuel. La suerte del Golden Boy parece acompañarlo otra vez, para desesperación de sus rivales.

La suerte de Juan Manuel Urtubey
Las últimas escenas de violencia política y saqueos en la Argentina no se vivieron en el año 2001 como la gente cree. Fueron durante el penúltimo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. En aquel momento la policía de varias provincias se acuarteló y lo que parecía apenas un escándalo policial se volvió una escena apocalíptica de saqueos en varias provincias particularmente en Córdoba y Tucumán.
Con la provincia vecina en llamas lo esperable era que pronto los desmanes se copiaran en la provincia de Salta y así parecía ser. Varias decenas de personas comenzaron agolparse cerca de los supermercados e hipermercados con intención de saquearlos. Pero en ese momento apareció la suerte del Golden Boy. Una inesperada lluvia oscureció la tarde salteña durante 3 horas la capital de la provincia experimentó un temporal pocas veces visto. Esas tres horas sirvieron para arreglar con la policía la Gendarmería Nacional y que los locales comerciales cerraran sus puertas y desactivaran cualquier intención de desmán que existía hasta ese momento.
