Con una querella encendida por la decisión suicida de Javier Nicolás Saavedra, la Sala I del Tribunal de Juicio, integrada por los jueces José Luis Riera (presidente), Mónica Faber y Maximiliano Troyano, se comenzó a juzgar desde el lunes a los hermanos Adrián Guillermo Saavedra y Carlos Damián Saavedra por el homicidio de Jimena Salas, ocurrido el 27 de enero de 2017.
Los dos hermanos están coimputados por el delito de homicidio calificado por alevosía, ensañamiento, criminis causa por el concurso premeditado de dos o más personas y femicidio. El tercer acusado era precisamente Javier Nicolás, cuya situación era bastante comprometida por un estudio de cotejo genético con muestras extraídas de la escena del crimen, cuyo resultado le dio positivo.
El inicio de la audiencia se efectuó en el Salón de Grandes Juicios de Ciudad Judicial y el inicio será transmitido por el canal en Youtube del Poder Judicial de Salta. La defensa de los dos imputados quedó a cargo de Marcelo Arancibia.
La querella, en tanto, será representada por Pedro Arancibia, sobrino del defensor de los Saavedra. La acusación será llevada adelante por la Unidad Fiscal integrada por los fiscales Mónica Poma, Gabriel González y Leandro Flores.
Como se sabe, Salas fue asesinada en su casa ubicada en el barrio San Nicolás, de la localidad de Vaqueros. Cuando aparecieron sus asesinos, ella estaba con sus hijas mellizas, quienes fueron testigos del asesinato de su madre.
Sobre el crimen, la fiscalía sostiene la hipótesis de que los acusados habrían utilizado a una mascota, de propiedad de uno de ellos, para sensibilizar a la víctima y así colocarla en un estado de vulnerabilidad, de la que finalmente se aprovecharon para ingresar al inmueble con fines de robo.
En ese marco, la situación se tornó tensa, ya que Salas reaccionó y le hizo frente a los homicidas, circunstancias en la que se trenzó en lucha con uno de ellos, causándole una gran herida, lo que derivó en un contrataque fulminante del criminal.
Un crimen a cuchilladas
La autopsia determinó luego que Jimena había recibido, al menos, más de cuarenta cuchilladas. Salas quedó tendida en el comedor de la casa, mientras los asesinos revisaron la casa en busca de objetos de valor, incluso revolvieron un joyero del dormitorio matrimonial, pero huyeron sin llevarse nada.
Tras cartón, a la casa llegó Nicolás Cajal, su esposo, quien alertó al 911 sobre el macabro hallazgo. Luego, tras una búsqueda desesperada, encontró a sus hijas encerradas en el baño, sin que ninguna presentara lesiones, aunque una de ellas tenía manchas de sangre en la ropa.
Para sostener la hipótesis de cómo fue abordada la víctima, la fiscalía aduce tener suficientes pruebas. Revelaron que días previos al hecho investigado, y desplegando el mismo modus operandi del uso de la mascota para sensibilizar, los asesinos abordaron a otras mujeres en la misma zona de Vaqueros y que por distintas circunstancias, no lograron concretar ningún ilícito.
En relación a esta situación, se pudo establecer que, días antes, uno de los imputados proporcionaba a las mujeres con las que entablaba contacto un número de teléfono celular. Según se determinó posteriormente en la investigación, dicho número telefónico coincidiría con una línea registrada a nombre de uno de los acusados, con la sola diferencia de un dígito intercalado, según corroboró la empresa prestataria.
Con estas y otras evidencias, la fiscalía intentará lograr la condena de los dos hermanos Saavedra, quienes tienen abierto varios salvoconductos, los que serán parte de la estrategia de la defensa, la que ahora tiene otro escenario mucho más accesible a un fallo absolutorio, por lo que se espera un duro debate.