Salta.- (Por Diego Nofal) La figura de Diego Comba resurge en el agitado panorama político salteño. Por años fue un reconocido tuitero “U”, un soldado digital de la gestión de Juan Manuel Urtubey. Con el cambio de gobierno, su perfil público pareció desvanecerse discretamente. No obstante, su retirada de las redes no significó un alejamiento de los cargos estatales. Permaneció ligado a empleos públicos y a personajes del entorno del actual candidato a senador nacional.
Este año, el periodista tuvo dos breves momentos de gloria, o más bien de trascendencia polémica. Uno de esos instantes lo proyectó a canales nacionales, acusando al dueño de este medio de fabricar fake news. Aquella grave afirmación luego fue desmentida por la propia Justicia de Salta. Su otro momento estelar fue el destape de su peculiar situación laboral, una verdadera hazaña de la multitarea funcional.
Destape del escándalo
Supimos entonces que Diego Comba era, o es, empleado de la administración pública provincial. También era, o es, empleado de la gestión municipal capitalina. Paralelamente, figuraba, o figura, en la administración pública de la vecina provincia de Jujuy. Y por si fuera poco, también estaba, o está, vinculado laboralmente a los hermanos Rodríguez Messina. Este grupo tiene lazos con el gobierno actual y el anterior, una coincidencia laboral muy curiosa.
Ante el escándalo público, el periodista prometió por redes sociales tener una explicación para cada cosa. Dicha justificación, sin embargo, nunca llegó a las redacciones que lo investigaban. Su silencio resultó ser más elocuente que cualquier hilo de Twitter que pudiera elaborar. Ahora, en el fragor de la campaña electoral, el ex urtubeista, ex saenzista y ahora nuevamente urtubeista, encontró un nuevo conchabo.
Según trascendió de fuentes empresariales, Comba es el encargado de buscar espacios publicitarios para Fuerza Patria. Dicho de manera más clara y directa, maneja la caja de la campaña de esa fuerza política en Salta. Su habilidad para los negocios y las lealtades parece tan versátil como su currículum laboral. Sin duda, es un puesto que requiere de una confianza absoluta y de una discreción a prueba de bombas.
Hay que reconocer que a Diego Comba no le tiembla el pulso para el trabajo. El problema fundamental reside en la difusa naturaleza de sus lealtades políticas. O se trabaja para el gobierno provincial o se trabaja para sus opositores de Fuerza Patria. O se es empleado de Salta o se es empleado de Jujuy, querido Diego. No se puede estar en todas las veredas al mismo tiempo, a menos que se domine el arte de la clonación.
¿Desde dónde se maneja la plata?
Lo que nos deja dudas es desde dónde maneja Diego Comba la plata de Fuerza Patria. Algunos sostienen que todo se hace en sedes del Municipio capitalino. De confirmarse es algo que no le generaría ninguna incomodidad al “Princeso” Emiliano Durand, que ya está midiendo el cerco para cruzar al campo urtubeysista.
No olvidemos que El Princeso se fue, en pleno fervor político, dos veces a Europa, se desentendió de la campaña del oficialismo y ahora quiere tapar su ausencia electoral con algunas fotos junto a los candidatos y un par de posteos en Instagram, pero todos sabemos, que desde el balcón le guiños a Juan Manuel Urtubey.
Solo nos queda aguardar el próximo movimiento de Comba en redes sociales. Es probable que ensaye un nuevo posteo afirmando tener una explicación para este último cargo. Una justificación sobre por qué maneja el dinero publicitario de la oposición. Basándonos en su historial, esa explicación probablemente no llegue a ningún medio. El misterio Diego Comba sigue creciendo, alimentado por sus propios silencios y sus múltiples empleos y debería recordarle que el adulador es como el carbón: apagado te ensucia, encendido te quema.