SALTA – (Por Diego Nofal) El intendente Emiliano Durand parece completamente decidido a jugar su propia partida en estas elecciones de octubre. El verdadero problema es que su juego personal incluye el abandono de la campaña oficialista. Ahora, en plena efervescencia electoral, decidió comprarse un escándalo sindical. Esta movida sólo puede complicar la ya compleja situación de los candidatos de Primero los Salteños.
En medio de una campaña donde el oficialismo intenta rescatar cada voto posible, Durand eligió un camino diferente. Mientras todos buscan provincializar una elección que se nacionaliza, él decidió despedir a Pedro Serrudo. Este reconocido sindicalista municipal era una figura muy conocida en la capital salteña.
Poner el foco sobre un conflicto laboral en plena campaña no parece una buena jugada estratégica. Más bien, parece una excusa perfecta para justificar sus ausencias en la campaña oficial. Inventar un problema donde no lo había resulta bastante conveniente para sus planes personales. Es como buscar un corte de ruta para no llegar al acto.
Despedir a uno de los principales referentes gremiales municipales es una bomba de tiempo. Esta acción podría acarrear manifestaciones e inclusive huelgas generalizadas. Tales medidas de fuerza pondrían de mal humor a toda la sociedad salteña. Una ciudadanía enojada es lo último que necesita un oficialismo pidiendo votos. Al intendente sólo le sirve para mostrar fortaleza donde no tiene gestión.
Y usted se preguntará para qué sirve todo este lío. La respuesta es simple, no ayuda en nada a la campaña de sus socios políticos. Solo ayuda a la imagen personal de Emiliano Durand. Él está mucho más preocupado en mostrarse como el próximo candidato a gobernador. Su mirada está puesta en una posible salida de Gustavo Sáenz, no en las elecciones del veintiséis de octubre.
Emiliano Durand viajó dos veces a Europa durante este proceso electoral. Se ausentó varios días de la provincia sin dar mayores explicaciones. Fue el último de los funcionarios de primera línea en empezar a hacer campaña. Sus tímidas apariciones en redes sociales buscan justificar una notable ausencia. Parece que sus prioridades están en otros horizontes.
¿Desinteresado o saltó el cerco?
Habrá que ver si hace todas estas cosas por desinterés en las elecciones de medio término. Quizás no quiere salir golpeado ante una posible derrota en la capital. O tal vez, como dicen las malas lenguas, está mostrando su simpatía por Juan Manuel Urtubey. Este juego de lealtades es más intrigante que una telenovela al mediodía.
La conclusión es que Durand navega su propio barco en aguas electorales turbulentas. Sus socios de Primero los Salteños observan con preocupación cada movimiento. Mientras los candidatos a diputados y senadores piden apoyo, el intendente fabrica su propia tormenta. Al final, los salteños merecen coherentia y trabajo, no estrategias de distracción y protagonismo individual.
La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com X @turconofal.