SALTA – (Por Diego Nofal) La muerte de Vicente Cordeyro agregó un condimento inesperado a la vida política y judicial salteña. Justo dos semanas antes de las elecciones, un policía que denunciaba al crimen organizado apareció sin vida. Este trágico suceso generó una conmoción general en toda la provincia. Todos nos preguntamos, en medio del escándalo, dónde está nuestro procurador general. La ausencia de Pedro García Castiella se ha vuelto más que elocuente en estos días cruciales.
No sabemos si por casualidad o para ocultar huellas, se inició un foco ígneo en la zona del hallazgo. Las llamas provocaron algunas quemaduras en el cadáver del ex policía y jefe de investigaciones. Se sabe que la causa de muerte fue asfixia mecánica, según los informes preliminares. Sin embargo, nadie conoce a ciencia cierta si se trató de un homicidio directo. Los detalles sobre las condiciones del caso permanecen sumidos en una gran nebulosa.
Lo que sí conocemos es la desaparición pública del procurador García Castiella. Es el mismo procurador que se tomó horas y hasta días de su tiempo para explicar una causa fraguada de intimidación pública, contra el director de este diario y un diputado nacional. Ahora parece que ha decidido guardar silencio para no manchar su imagen con una investigación que sabe que no conducirá a ningún lado.
En este caso específico, no sabemos absolutamente nada del procurador general. No se ha acercado a la escena ni ha ofrecido declaraciones espontáneas. Parece que cuando las papas queman, es mejor mantenerse lejos del fuego. Esa parece ser la filosofía de actuación de García Castiella. En su lugar, envía al fiscal de turno a dar algunos detalles vagos.
De gorrita y camisa desabotonada
Dicho fiscal se presentó vestido casi como un joven que va a jugar al fútbol. Con gorra y ropa deportiva, le contó a la prensa los pormenores de una causa en curso. La justicia tiene tiempos lentos, eso es una verdad como un templo. Pero recordemos un hecho grave ocurrido en esta provincia. Desde la justicia salteña, se permitió una visita a un peligroso narcotraficante.
Esa persona autorizada para la visita luego apareció muerta en circunstancias extrañas. La investigación de aquel suceso sigue siendo un misterio sin resolver. ¿Creen ustedes que alguien en el Poder Judicial fue despedido por aquella visita carcelaria? No, ninguna persona enfrentó sanciones administrativas por esa decisión cuestionable. La impunidad parece ser el hilo conductor.

Lo que hizo la Justicia fue simplemente tirar la piedra y esconder la mano. Culpó al servicio penitenciario, al Poder Ejecutivo y a cualquier otro posible responsable. Todos sabemos que las visitas carcelarias especiales requieren autorización judicial. Es decir, ese permiso nace dentro del propio orbe de la justicia provincial. Jugar a echar culpas es un deporte que ya cansa.
Le garantizo que no verán la cara del procurador hasta nuevo aviso. Probablemente saldrá cuando las llamas lleguen muy cerca del gobierno. En ese momento, desde lejos se dará la orden de poner la cara. Esperamos, como siempre, que ofrezca una conferencia de prensa con respuestas evasivas. Mientras tanto, la sociedad se queda con dudas enormes.
Siempre tendremos que quedarnos con la incógnita de qué pasó con esta causa. ¿Quién mató a Vicente Cordeyro, el jefe que se animó a denunciar a las mafias? Esas mafias que operan en la provincia tienen vínculos con carteles de droga. Salta ya no es solo una provincia de paso para el narcotráfico. Lamentablemente, se está convirtiendo en el escenario principal de esta tragedia.
La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal.