SALTA – (Por Diego Nofal) La única contienda electoral que realmente existe se libra en las urnas. Todos sabemos que antes de llegar a los comicios, las batallas sucesivas se desarrollan en muchos frentes, entre ellos, Fuerza Patria. Esos incluyen los medios de comunicación tradicionales, las calles y los debates. Hoy, sin embargo, la guerra se define principalmente en las redes sociales.
Fuerza Patria Salta había desplegado una interesante estrategia digital inicial. Parecían comprender el nuevo ecosistema de la persuasión política. No obstante, olvidaron un elemento clave de la guerra moderna: subestimaron por completo el poder de los trolls, esos protagonistas casi excluyentes. Ahora la agrupación lo está sufriendo en carne propia. Ataques coordinados llegan desde todos lados, como una invasión de langostas digitales.
Es relativamente fácil reconocer a un troll experimentado. Sobre todo a los oficialistas, que suelen tener cuentas con perfiles privados. Sus biografías solo contienen halagos estridentes para el gobernador de la provincia. Se repiten como un mantra en cada publicación oficial que elogian. También aparecen, con idéntica furia, en cada publicación que lo critica. Su patrón de comportamiento es tan obvio que resulta casi cómico. No obstante, una parte del público todavía cree que son personas reales. Esa gente ingenua se prende fácilmente a lo que conocemos como una troleada clásica.
La Libertad Avanza en Salta tiene también su propio ejército digital. Lo han distribuido de manera inteligente atacando por igual a todos sus rivales. Su artillería pesada apunta contra el oficialismo de Gustavo Sáenz. Pero también concentra fuego en quien se erigió como su nuevo principal rival. Juan Manuel Urtubey y Fuerza Patria Salta reciben andanadas diarias. De manera absolutamente coordinada, estos soldados virtuales patrullan la red. Buscan cualquier comentario que hable mal del presidente Javier Milei. Atacan con furia bíblica a cualquier persona que ose tocar estos puntos débiles.
Los jóvenes del partido libertario siempre manejaron bien estas estructuras. Son nativos digitales con doctorado en memes y guerra psicológica. Pero además cuentan con simpatizantes muy entusiastas y algo fanáticos. Estos seguidores siguen casi sin querer las instrucciones de las milicias. Esta combinación los hace multiplicarse como conejos en las redes. Están ganando por lejos esa batalla, al menos en volumen de gritos. Su estrategia es simple, inundar todo hasta que la razón se ahogue.
La gente de Gustavo Sáenz está bastante entrenada en el campo digital. Han venido fortaleciéndose en los últimos años con recursos y personal. Se han convertido en expertos buscadores de cualquier crítica al Gobernador. Tienen un radar finamente ajustado para detectar el más mínimo disenso. También reciben el apoyo ocasional de los militantes digitales de Emiliano Durand. Esta alianza tácita forma un muro de contención contra las críticas. Su defensa es feroz, aunque a veces carece de creatividad humorística.
Por eso se nota mucho que Fuerza Patria se ha quedado atrás. Sus habituales militantes no son tan adeptos a la batalla en las redes. Prefieren las discusiones en el café del barrio y los gritos en una plaza. La militancia de sillón, frente a una computadora, no se les da bien. Extrañan el calor del cuerpo a cuerpo y el papel pintado de los afiches. En el mundo online parecen perdidos, como abuelos en una disco. Su retórica no se adapta bien a los límites de caracteres.
Solo quedan unos días decisivos para las elecciones generales. Es muy tarde para Fuerza Patria para entrar en esta batalla ahora. Construir un ejército digital creíble requiere tiempo y paciencia. Soldados inventados a última hora son tan útiles como un paraguas de papel. Solo el resultado electoral nos dará la respuesta final. Nos dirán si en Fuerza Patria hicieron bien en su estrategia. Tal vez su decisión de no armar un ejército digital fue noble. O quizás fue un error táctico que pagarán caro en las urnas. El tiempo, y los votos, tendrán la última palabra en este peculiar conflicto.
La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
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