SALTA – (Por Diego Nofal) Todos lo esperaban y todos lo sabían en los pasillos del poder salteño. Por eso, Emiliano Durand fue el primero en decirle a Gustavo Sáenz que no quería participar. El intendente sabía con certeza que esta era la última palada de tierra en la tumba donde estaban depositando su proyecto. Su reelección como jefe comunal quedó sepultada ayer bajo una avalancha de votos. La figura emergente de La Libertad Avanza, Roque Cornejo, fue el arquitecto de ese derrumbe electoral inapelable.
La posibilidad remota de repetir una elección positiva en el 2027 ha dejado de existir. Quien hoy rige los destinos institucionales del municipio capitalino vio cerrarse la puerta su futuro. Peor aún para sus aspiraciones personales de grandeza, el intendente en algún momento llegó a contar en su círculo íntimo. Incluso deslizó un par de veces en público su intención de ocupar el despacho principal del Grand Bourg. Nada de eso pasará, es una realidad tan clara como el cielo salteño después de la lluvia del sábado.
Me gustaría poder decir que la carrera de Emiliano Durand fue breve y exitosa. Pero la verdad es que no fue breve, lleva veinte años en la administración pública. Y mucho menos fue exitosa en las urnas, al menos para sus ambiciones personales. Las dos veces que fue plebiscitada su gestión terminó en derrotas sin discusión alguna. Hoy me imagino la impresora del Centro Cívico Municipal funcionando sin parar. Debe estar imprimiendo currículums vítaes a una velocidad alarmante. No solo el suyo, sino también el de sus funcionarios más cercanos. Todos ellos saben que tendrán que buscar un nuevo trabajo en un par de años. El mercado laboral para ex funcionarios derrotados no siempre es el más amigable.
No existe ninguna posibilidad de que la derrota en Capital pueda disimularse con retórica. Gustavo Sáenz disimuló su derrota en la provincia con un argumento específico. Dijo que lo plebiscitado era la gestión nacional. Añadió que cuando él tuvo que plebicitar su gestión ganó por más de veinte puntos. No es un mal argumento el del gobernador, y alguna razón podría tener. Pero ese no es el caso del intendente capitalino, su situación es muy diferente. Él perdió las elecciones de mayo cuando se plebicitaban las gestiones provinciales. Y volvió a perder de manera contundente en la elección actual, sin atenuantes. Dos plebiscitos, dos fracasos consecutivos para el proyecto Durand.
En la elección de ayer el resultado fue especialmente contundente para el oficialismo municipal. En la categoría de diputados el partido del gobierno perdió por treinta y cinco mil votos. Esa abultada suma se duplicó a la hora de analizar los resultados para senadores. Claramente Emiliano Durand no logró traccionar votos para su espacio político. La pregunta es si no quiso hacerlo o simplemente no pudo conseguirlo. Lo cierto e innegable es que los votantes de la capital le han dado completamente la espalda. Difícilmente esta profunda desaprobación pueda remontarse en sólo dos años. El tiempo restante de gestión se antoja insuficiente para un milagro.
Esta nueva fase política que ha iniciado seguramente tendrá a La Libertad Avanza muy fortalecida. Su candidato ganador como senador por la capital en mayo, Roque Cornejo, es ahora una figura descollante. Se perfila como el actor principal de los próximos años en la política local. Sin duda comenzará a recorrer la capital con una energía renovada. Buscará consolidar los votos que lo lleven a ocupar la titularidad del Ejecutivo municipal. Su victoria a mitad de año no fue un punto final, fue apenas el comienzo de una nueva carrera.
Roque Cornejo parece tener todo lo que tradicionalmente buscan los salteños. Es abogado, está casado, tiene hijos y mantiene un discurso moderado. Su tono nada tiene que ver con ese discurso incendiario de algunos libertarios. Es un hombre sereno con proyectos que suenan completamente razonables. A veces sus ideas pueden resultar polémicas para algunos sectores. Pero tienen más que ver con el ahorro del dinero de los contribuyentes. No propone nuevos impuestos ni medidas que molesten profundamente a la gente.
Cornejo es hoy la imagen viva de la austeridad política bien entendida. Representa al político educado que no busca las cámaras de manera innecesaria. Prefiere el silencio productivo antes que la exposición vacía. Valora la militancia comprometida y razonable por sobre los reels de Instagram. Rehúye de las payasadas que a veces se ven en Tik Tok. Me imagino que casi nadie lo notó en medio de la celebración. Pero ayer quien más festejó el triunfo fue alguien que no se presentó a elecciones. Justamente la persona que ocupará la banca de senador por la capital desde diciembre.
Se viene una nueva era política para el municipio de Salta Capital. No se sabe si Emiliano Durand buscará levantar su imagen desgastada. Podría intentar hacer cambios drásticos en su gabinete para oxigenar la percepción. Quizás comience obras públicas buscando un legado que valga la pena. Algo que no sea sólo el caos del tránsito y los sobreprecios en las licitaciones. Tiene otra etapa política por delante, eso es innegable y todos lo sabemos. La gran pregunta que flota en el aire es quién pagará los platos rotos. La derrota de ayer exige responsables y cabezas visibles, la historia política siempre es cíclica, pero este ciclo tendrá a Roque Cornejo en la primera vuelta.
La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
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