SALTA – Mientras el Gobierno provincial insiste en que el Presupuesto 2026 establece un reparto equitativo a la educación, los números muestran algo muy distinto. La mayor parte del dinero destinado al sistema educativo privado irá a parar a los colegios católicos, amparados bajo el paraguas del Arzobispado y del Consejo Provincial de Educación Católica (COPRODEC).
Según precisaron medios locales, el beneficio mayor alcanza a algunas instituciones confesionales con hasta un 80% de aporte estatal para salarios. Los establecimientos privados no católicos —en su mayoría laicos y de gestión independiente— apenas alcanzan un 15% de subsidio.
Por lo tanto, se trata de una brecha que deja al descubierto una alianza política y económica entre el Gobierno provincial y el poder eclesiástico. Mientras tanto, las escuelas públicas siguen con las mismas necesidades que reclaman desde hace años.
El presupuesto para el año que viene destina más de $57.000 millones en subsidios educativos, de los cuales una porción dominante se destina a los colegios católicos nucleados en el COPRODEC. En paralelo, las escuelas públicas esperan fondos para refacciones, y los docentes estatales reclaman actualizaciones salariales frente a una inflación que ya se comió los bolsillos.
Los colegios privados no católicos denunciaron competencia desigual ante la falta de acceso a subsidios proporcionales. Reclaman que no tienen la posibilidad de sostener la matrícula frente a instituciones “subsidiadas a medias por el Estado y bendecidas por la Iglesia”.