SALTA – (Por Renato Ocampo) Hace una semana, el abogado Humberto “Ulúa” Vázquez dio una advertencia pública en torno a la gestión de Emiliano Durand. Su alerta parecía exagerada, propia de una ficción paranoica. Advirtió sobre una posible recolección ilegal de datos ciudadanos por parte del municipio. Dijo que la frustrada Policía Municipal era solo el primer paso. Hoy nos enteramos que para inscribirse en la escuela de manejo del intendente necesitás dar tus contraseñas bancarias o de AFIP. Las palabras de Vázquez resuenan con una inquietante actualidad.
Las declaraciones del funcionario Matías Assenato alimentaron esa sospecha. El encargado de tránsito municipal anunció la instalación de casi un centenar de cámaras. No logró explicar de manera convincente el propósito de semejante despliegue. La ciudad ya cuenta con cientos de agentes circulando por sus calles. Un control ciudadano tan exhaustivo parece, cuanto menos, desproporcionado y costoso.
¿Para qué necesita el municipio esa red de vigilancia tan densa? No participa en operativos de seguridad conjuntos con otras fuerzas. Para ubicar un bache, método menos tecnológico pero eficaz, basta con preguntar a cualquier vecino. Cualquier salteño tiene en su cabeza un mapa mental de los huecos urbanos. Esos baches son eternos, una triste tradición que perdura a través de las gestiones.
Pero el verdadero escándalo llegó con la nueva escuela de manejo municipal. La iniciativa del intendente Emiliano Durand parecía una buena noticia al principio. Al intentar ingresar a la app para sacar turno, los vecinos se llevaron una sorpresa monumental. Para poder registrarse en el sistema, la plataforma exige datos alarmantes. Solicita nombre de usuario y contraseña de tu banco o de AFIP.
Aquí aparece el detalle más grotesco y preocupante de toda esta situación. No existe ninguna declaración de privacidad visible durante el proceso de inscripción. Los ciudadanos no saben qué hará el municipio con información tan sensible. Ignoran si esos datos se almacenan, se cifran o se venden al mejor postor. Parece una exageración, pero la solicitud está ahí, en pantalla, pidiendo tus claves secretas.
Es legítimo y urgente preguntarse el porqué de este requisito absurdo. La aplicación ofrece la opción de loguearse con tu correo, pero esa función no trabaja. Siempre arroja un error, según muestran las capturas de pantalla circulantes. Entonces, ¿por qué insistir con un método tan invasivo y poco seguro? Parece una broma de mal gusto, pero es la triste realidad burocrática que enfrentamos.
Al final, lo que sonaba a teoría conspirativa gana puntos de credibilidad. La municipalidad acumula datos personales sin transparencia ni justificación clara. Las cámaras de Assenathttps://elintra.com.ar/tag/matias-assenato-2/o vigilarán cada esquina, según sus planes para los próximos años. Mientras, la app de la escuela de manejo pide las claves de tu vida financiera. El chiste se escribe solo, pero la falta de privacidad no tiene ninguna gracia.