SALTA.- (Por Diego Nofal) En los últimos días hemos asistido a un show bastante patético. Este espectáculo viola el principio básico de que los magistrados hablan solo por sus fallos. En las últimas tres semanas, Pedro García Castiella y Ada Zunino se han paseado por distintos medios. Sus opiniones estratégicas no se corresponden con la función que ejercen. Parecen más interesados en el rating que en la rigurosidad procesal. Su actuación mediática genera dudas sobre la independencia del poder judicial.
Por un lado el procurador general ha salido a intentar cerrar causas resonantes. Se refirió al supuesto suicidio de Vicente Cordeyro y al femicidio de Jimena Salas. Inclusive emitió su veredicto particular mucho antes que la justicia. La institución de la que él forma parte aún no emitió una resolución formal. Su prisa por dar conclusiones televisivas resulta cuando menos sospechosa. Pareciera que confunde un estudio de televisión con su despacho oficial.
El caso de Jimena Salas es muy paradójico y lleno de coincidencias. El acusado Javier Saavedra esperaba el debate oral para demostrar su inocencia. Apareció con las muñecas cortadas un día antes de que comenzara el juicio. Ese debate oral podría haber demostrado que no estaba implicado en el homicidio. La justicia salteña parece tener una cronología novelesca y trágica. Los guiones de las series policiales palidecen ante estos giros inesperados.
En la misma causa fueron sobreseídos por duda los hermanos de Javier Saavedra. Pasaron varios años detenidos sin poder salir de su casa por esta investigación. Los hermanos junto a su abogado Marcelo Arancibia buscarán la absolución definitiva. Luego planean hacerle juicio al estado por los años de privación de libertad. Su calvario judicial parece un mal sueño del que recién despiertan. La justicia lenta a veces llega, pero deja secuelas imborrables en las personas.
Apenas se enteró de eso la jueza Ada Zunino empezó a salir por todos los canales. Contó que primero aparecieron antecedentes de los hermanos que nadie conocía. Después dijo que los hermanos eran personas violentas y amenazadoras. Afirmó que habrían amenazado a los peritos que encontraron el ADN. Su entusiasmo televisivo contrasta con la sobriedad que exige el cargo. Uno esperaría tanta energía para estudiar expedientes en lugar de conceder entrevistas.
La madre de Saavedra charló brevemente con El Intra Salta en una marcha reciente. Aclaró que ya no quiere hablar con la prensa porque nunca publican nada. Al referirse a las acusaciones de Ada Zunino pidió demostraciones concretas. Su escepticismo hacia los medios es comprensible después de tanto circo. La ciudadanía empieza a distinguir entre el ruido mediático y los hechos probados. El cansancio de las familias frente a este vaivén es más que evidente.
Pero esto no es lo más grave del asunto mediático desplegado. Días después el procurador y la jueza vieron concluir la causa de Saavedra. Se señaló que era un suicidio y el caso se dio por terminado. Ahora ambos podrán seguir masillando su memoria en los medios. Podrán afirmar que fue culpable de un femicidio sin que haya sido juzgado. Esta estrategia pervierte la justicia y usa los medios como herramienta de presión.
Claramente el reinado mediático del procurador y la jueza tiene una intencionalidad clara. Buscan preparar el terreno para algún fallo que siembre polémica social. Seguramente dentro de pocos días nos sorprenderán con otra noticia. Tal vez durante la feria judicial cerrarán el caso de Vicente Cordeyro. Lo catalogarán también como suicidio para evitar debates incómodos. El público salteño merece justicia seria y no este teatro judicial. Los verdaderos fallos se escriben en sentencias, no en los titulares de prensa.
La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
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