SALTA – La reciente modificación en el cobro del estacionamiento medido en Salta ha levantado un manto de preocupaciones entre los permisionarios, quienes desempeñan un rol crucial en el funcionamiento del espacio público. Desde el primero de enero, el costo por hora quedó fijado en 700 pesos, una cifra que, más allá de ser un ajuste, refleja una falta de comprensión sobre la realidad económica que enfrentan estos trabajadores. La última actualización se hizo en julio del 2025, cuando pasó de 500 a 600 pesos.
En promedio un permisionario, dependiendo la zona, puede generar una suma cercana a los 500.000 pesos mensuales en bruto. Luego debe descontarse el costo de los talonarios (aproximadamente 150.000 pesos) y la movilidad, con lo cual, son personas que pasan 8 horas diarias en la calle, y cobran por debajo de los niveles de indigencia.
Referentes del sector, señalan con claridad la desventaja de esta actualización. A simple vista, el aumento puede parecer razonable, pero en la práctica, los permisionarios se ven atrapados entre la gestión municipal y una economía que exige cada vez más. Con un costo estimado que debería estar, según su análisis, entre 1000 y 1300 pesos, el precio actual no está alineado con la inflación ni con el costo de vida. Esto no solo afecta sus ingresos diarios, sino que también repercute en su calidad de vida.
Además muchos de ellos son personas con discapacidad. Sin embargo, sus testimonios revelan la precariedad del sector: no solo enfrentan la falta de un seguro de vida, sino que también carecen de herramientas básicas, como chalecos adecuados, que proporcionen visibilidad y seguridad en su labor. Simplemente compran los talonarios, autorizados por el municipio, y ocupan cuadras designadas. También es una realidad, que muchos vecinos huyen rápidamente para no pagar, lo cual representa bajas en la ecuación de sus ingresos.
Falta de apoyo
La relación entre los permisionarios y el municipio ha sido tensa; por un lado, existe la disposición de los trabajadores para dialogar, pero por otro, la falta de atención a sus necesidades básicas indica un claro desdén por parte de las autoridades. La actualización de las tarifas, que deberían estar sujetas a revisiones regulares basadas en el contexto económico, queda relegada a un mero trámite burocrático.
Mientras que todos los impuestos aumentan de manera trimestral, la actualización para permisionarios deberá esperar 6 meses más. Es un sector deficitario para el municipio, porque se trata de una ayuda social y no de una entrada de ingresos. Por esta razón no es atendible para el intendente Emiliano Durand y su equipo.
Esperar nuevas actualizaciones en junio o julio sin un compromiso real de revisar las condiciones laborales y económicas que enfrenta este sector es simplemente insuficiente.
Otro actor fundamental es el Concejo Deliberante. Allí se modificó la normativa para desvincular el precio del estacionamiento medido al de la Unidad Tributaria, que efectivamente es la que nunca deja de aumentar durante el año.
El presidente de la comisión de tránsito es Gonzalo Nieva. Como tal, cumple la función de no atender las necesidades de los permisionarios y dilatar los aumentos el mayor tiempo posible.
Los permisionarios del estacionamiento medido en Salta requieren acción efectiva y una comprensión profunda de su labor diaria. No se trata solo de tarifas; se trata de reconocer a seres humanos que, a pesar de las adversidades, contribuyen al orden y funcionamiento de las calles.
Se repite esta práctica, donde la municipalidad y el Concejo Deliberante, descuidan a los salteños vulnerables y acompañan al sector más fuerte, en este caso, el que tiene el privilegio del automóvil propio.