SALTA.- (Por Diego Nofal) El intendente de la capital salteña Emiliano Durand se llevó una desagradable sorpresa esta semana. La empresa CB Globaldata publicó su ranking de intendentes federales y los números son implacables. El jefe comunal capitalino aparece como el penúltimo en imagen positiva en todo el territorio nacional. Sí, así como se lee, los salteños no confían en su propio intendente. Parece que la estrategia de comunicación masiva no está dando los frutos esperados por el equipo municipal. Los videos de las obras y las publicidades omnipresentes no han logrado convencer a una ciudadanía bastante descreída.
Nos hemos tomado nuestro tiempo para desarrollar esta información con total tranquilidad. Sabíamos que era una noticia que otros medios podrían omitir por diversas razones comerciales. La pauta publicitaria multimillonaria desplegada en casi todos los medios locales no ha servido para mejorar su imagen. Este dato revela una profunda desconexión entre el relato oficial y la experiencia cotidiana de la gente. Cualquier vecino conoce a la perfección los problemas recurrentes que sufre la ciudad de Salta. La más mínima lluvia transforma las calles en improvisados ríos que complican la circulación.
Se pavimenta una calle y en cuestión de semanas el asfalto muestra grietas y hundimientos alarmantes. El microcentro capitalino lucha constantemente contra la suciedad y el abandono evidente. Los edificios históricos, nuestro patrimonio más valioso, muestran signos de deterioro y falta de mantenimiento adecuado. Podríamos continuar esta lista de inconvenientes durante todo el día sin mayor esfuerzo. Eso es justamente lo que ve y padece la gente en su vida diaria.
De nada han servido las costosas campañas para intentar maquillar una realidad tozuda y evidente. Los ciudadanos se han cansado de que los medios les digan qué pensar sobre la gestión municipal. Ese mecanismo de construcción de relato tal vez funcione en otras latitudes del país. Aquí en Salta, donde somos pocos y nos conocemos todos, la cosa es muy diferente. Sabemos perfectamente quién es quién y cómo se desarrolla la administración de la ciudad.
Conocemos la distancia que existe entre el anuncio grandilocuente y la ejecución discreta de las obras públicas. La pauta oficial, un manjar económico para muchos soportes, no puede comprar la percepción directa. Tampoco puede silenciar el murmullo constante de indignación que recorre las veredas. Los resultados de esta encuesta son un termómetro claro de ese malestar generalizado. Durand ha descubierto de la peor manera que el marketing no reemplaza al trabajo concreto.
La gestión municipal necesita algo más que spots bien producidos y avisos en diarios digitales. Requiere de un cambio tangible en la calidad de los servicios que se le brindan al contribuyente. Implica un plan serio para resolver los problemas crónicos de infraestructura que todos denuncian. Los salteños merecen transitar por una ciudad limpia, ordenada y bien cuidada durante las cuatro estaciones. El ranking hoy muestra que el camino elegido no es el correcto y la ciudadanía lo ha juzgado.
Queda por verse si esta llamada de atención servirá para un cambio de rumbo en la municipalidad. O si, por el contrario, se redoblará la apuesta por la comunicación para intentar tapar el sol con un dedo. Los hechos futuros y el próximo ranking se encargarán de dar la respuesta definitiva. Mientras tanto, la imagen del intendente Durand a nivel nacional ya tiene un lugar poco envidiable. La pelota, como suele decirse en estos casos, está ahora firmemente en el campo de la gestión municipal real.
La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
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