SALTA.- (Por Diego Nofal) Son las dos de la tarde en la esquina de la avenida San Martín y la calle Rioja. Esta avenida es una de las más circuladas de toda la provincia de Salta. Luego de acusar al gobierno provincial por la rotura del asfalto, la municipalidad inició trabajos de reparación. Parece que las cuadrillas solo trabajan masivamente cuando hay una cámara filmando. En esta obra neurálgica solo hay tres obreros para una enorme cantidad de trabajo. Así se maneja la gestión del intendente capitalino, Emiliano Durand.
La reciente caída de un puente en el barrio Santa Lucía es solo un botón de muestra. Este incidente consolida una imagen municipal realmente complicada a nivel nacional. Ser uno de los dos peores intendentes del país es un anti mérito muy difícil de obtener. Créanme que la competencia en ese rubro es realmente feroz y abundante. El puente se había inaugurado hacia el final de la gestión anterior.
El actual jefe comunal recurrió a su estrategia habitual, un reel para Instagram. Allí acusó de la falta de mantenimiento del puente a otras administraciones. No reparó en que la obligación de mantenerlo es municipal o, en todo caso, provincial. Lo único destacable de su gestión parece ser una comunicación bien aceitada. Pero esa comunicación ya no le está sirviendo para convencer a los vecinos.
Los salteños ya perciben un gobierno municipal terminado y bastante desastroso. Nadie puede cambiar esa percepción tan generalizada lamentablemente. Acá lo que podemos ver es una profundización de la guerra contra el gobierno provincial. Primero, una obra en un centro neurálgico del tránsito capitalino. Ahí acusó al gobierno de Gustavo Sáenz por la rotura de las calles.
Después, se demora en repararla para que la bronca acumulada sea aún mayor. Luego, habla de la falta de mantenimiento en un puente sobre un río. Cualquier persona que haya leído la Constitución sabe que es responsabilidad provincial. Las provincias tienen el dominio originario de los cursos de agua y recursos naturales. Este es el método Durand en su máxima y más pura expresión.
El método consiste en amagar con pegarle a Bettina Romero, la intendenta anterior. Pero el golpe termina impactando directamente en el actual gobernador, Gustavo Sáenz. Es una táctica que busca desgastar al socio político sin enfrentarlo abiertamente. Sabe que circulan rumores de un posible acuerdo político a nivel provincial. Se comenta que el Gobernador arreglaría entregar la intendencia a cambio de mantener la gobernación.
Ese posible acuerdo no le gusta nada al actual intendente y se nota en sus acciones. Su estrategia comunicacional es crear enemigos externos para desviar la atención. Mientras, las calles siguen rotas y las obras avanzan a un ritmo de tres obreros por esquina. El humor surge al ver la desconexión entre los reels y la realidad en las veredas. Los vecinos no son tontos y ven la diferencia entre el show y el cemento.
Al final, el método es un boomerang que siempre vuelve a la municipalidad. Cada acusación velada revela una omisión propia en el mantenimiento de la ciudad. Durand puede intentar dirigir la mirada hacia la Casa de Gobierno. Pero los salteños tienen la vista puesta en los baches de su propia calle. La próxima elección será el juicio final para esta peculiar estrategia política.
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