SALTA.- (Por Diego Nofal) El senador salteño Gonzalo Guzmán Coraita protagonizó un momento que debería ser exhibido en los museos del marketing político como pieza de colección. Resulta que el legislador oficialista aceptó una entrevista en el programa “Habrá Consecuencias” que conduce Ariel Lijalad y allí descubrió algo fundamental. Los periodistas que no militan la gesta libertaria suelen hacer preguntas incómodas, incluso esas que interpelan las famosas motosierras prometidas. El problema no fue que Coraita desconociera la reforma laboral. El verdadero inconveniente fue que, en vivo y en directo, no pudo nombrar un solo beneficio concreto para los trabajadores argentinos.
Lo curioso del asunto es que Gonzalo Guzmán Coraita se parece poco y nada a las principales figuras de La Libertad Avanza. No grita, no insulta a sus pares y se maneja con una dosis de decoro que sus compañeros de bloque suelen extraviar en la puerta del Congreso. Aún así no rompe el molde en una cuestión puntual y crucial para cualquier político. Le cuesta, y mucho, enfrentar a periodistas que no sean del palo Libertario y la entrevista con Lijalad fue la radiografía exacta de esa incomodidad. El periodista relacionado con la prensa contestataria lo puso en un apuro cuando le consultó sobre los puntos específicos de la reforma laboral recientemente aprobada. Y allí comenzó el show.
El video muestra a un senador intentando moldear una respuesta que lo ayude a salir del paso con dignidad. Pero la falta de experiencia enfrentando periodistas opositores le pasó factura y quedó tildado como una computadora de los años noventa. Ensayó respuestas que no conformaron a nadie, ni siquiera a los que miraban esperando una defensa épica del ajuste. Resulta paradójico que alguien que tuvo un medio de comunicación no haya tenido un jefe de prensa que le advirtiera la situación que estaba por enfrentar. Pero insisto, lo que provoca estos papelones es básicamente la falta de práctica con cualquier reportero que no sea oficialista.
Coraita también pecó por olvidarse a quiénes les hablaba en ese momento y allí radica otro error imperdonable. Se enredó en explicaciones técnicas sobre códigos laborales y artículos innumerables que nadie escucha porque suenan a idioma remoto. El público opositor esperaba otra cosa y los propios libertarios sintieron vergüenza ajena al verlo naufragar. Terminó metido en un berenjenal del que solo pudo salir cuando el cronista pasó a otro tema. Si vas a un programa opositor vas a pelear con argumentos. Si vas a uno oficialista simplemente vas a reforzar el discurso y todos contentos. El problema es cuando confundís los estudios.
El votante de Javier Milei se parece mucho al de Cristina Kirchner en un aspecto que pocos quieren admitir. Creen todo lo que su líder dice y no cuestionan absolutamente nada, ni siquiera cuando las promesas chocan contra la realidad. Ya lo dijo el economista Ricardo Arriazu en una frase que debería estar enmarcada. El apoyo a Milei es de varón, joven, pobre y de poca educación. No entienden nada de lo que le dice Milei. Por eso el éxito de Emilia Orozco con un discurso casi infantil y eslogan puro. Porque eso buscan sus votantes, consignas que no requieran esfuerzo intelectual ni revisión crítica.
Acá entendemos perfectamente por qué los libertarios huyen de las entrevistas incómodas como los vampiros huyen del ajo. No es que sean tontos, algunos incluso son brillantes en sus áreas específicas. El problema es que suelen gobernar para una burbuja que los aplaude y jamás los interpela. Cuando salen de esa burbuja ocurren estos episodios dignos del mejor humor político. Guzmán Coraita es un tipo educado, casi un alienígena en su propio espacio político, pero demostró que el libertario promedio enfrenta a la prensa crítica como un niño frente al primer examen final.
Si Gonzalo Guzmán Coraita necesita practicar con periodistas independientes antes de animarse a dar entrevistas de verdad, humildemente le ofrecemos estas páginas. Acá no mordemos, o sí, depende del día y de las respuestas que recibamos. Pero estamos dispuestos a brindarle una entrevista a agenda abierta sin preguntas pactadas ni temas acordados en camarines. Que venga y nos cuente los beneficios de la reforma laboral con esa corrección que lo caracteriza. Total, peor que quedar tildado en vivo no le puede ir. O sí, siempre puede descubrir que afuera de la burbuja hay argentinos que no militan pero igual votan y pagan impuestos.
La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal.