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Opinión

¿Es posible implementar la Boleta Única de Papel en Salta?

El problema de base es que ni siquiera sabemos cuál será el régimen electoral que se utilizará en las próximas elecciones provinciales.

Boleta Única Papel

SALTA.- (Por Diego Nofal) El bloque libertario vuelve a la carga con su cantinela favorita para modernizar el sufragio provincial y uno ya no sabe si aplaudir el entusiasmo o recomendarles una infusión de tilo bien cargada. Otra vez insisten con implementar la Boleta Única de Papel en Salta, pero se topan con una realidad tan movediza como las lealtades de Emilia Orozco. El problema de base es que ni siquiera sabemos cuál será el régimen electoral que se utilizará en las próximas elecciones provinciales. Mucho menos podemos anticipar con qué engendro gráfico iremos a las urnas a cumplir con nuestro deber cívico anual.

Es como discutir el color de los manteles para una cena de gala sin saber si vamos a comer locro bien picante o un sánguche de milanesa recalentado en la cocina de la oficina. En principio la idea que sobrevuela con fuerza en las usinas del pensamiento saencista es implementar uno de los sistemas más perversos y corruptores de la historia reciente. Me refiero concretamente al nefasto sistema de lemas esa criatura mitológica que cada tanto resucita para devorarse la poca transparencia que nos queda. Si esa bestia se materializa en la legislación provincial la posibilidad de una boleta única prolija queda automáticamente descartada y sepultada bajo siete capas de maniobras políticas.

Primero hay que visualizar el monstruo burocrático que se avecina porque todavía no sabemos cómo estará diagramada esa ley de lemas aunque podemos imaginarnos la pesadilla logística. Supongamos que un candidato a gobernador encabeza un lema y lleva consigo siete u ocho sublemas para pescar en todas las peceras electorales posibles. Otro candidato decida acuerpar cinco o seis lemas distintos con la esperanza de arañar votos en cada rincón del padrón salteño. Estaríamos ante la posibilidad de que solo dos candidatos importantes ocuparan catorce columnas en una hipotética boleta única de papel tamaño familiar.

A ese desfile interminable de caras sonrientes tenemos que sumarle los candidatos a intendentes de cada pago chico y los aspirantes al Concejo Deliberante que se reproducen por esporas en época de campaña. Necesitaríamos una boleta única de papel con una extensión territorial bastante importante y cuando digo tamaño importante no estoy exagerando ni un solo milímetro por pura diversión periodística. Como mínimo estaríamos hablando de utilizar una hoja tamaño A3, que es, para que la gente se haga una idea cabal, uno de esos pósters gigantes pegados en las vidrieras de los locales comerciales. Eso sería si maximizamos el espacio y reducimos las letras hasta un punto que solo un oftalmólogo con lupa podría distinguir a su candidato favorito.

Imagine al elector promedio desplegando semejante sábana dentro del box de votación mientras lucha contra el viento zonda que se cuela por la rendija de la puerta de una escuela rural. Tampoco parece ser una panacea el voto electrónico porque trasladar el sistema de lemas a una pantalla táctil volvería la navegación más complicada que programar el viejo video cassette de la abuela. Habida cuenta de que por cada lema tendríamos al menos una pantalla y media para desplegar la miríada de sublemas la confusión digital sería monumental. Quien salga favorecido en el sorteo para ocupar los primeros lugares en esa maraña de píxeles tendría una posibilidad mucho más grande de conseguir votos por error.

La Ley de Lemas es una obsesión indisimulada de Gustavo Sáenz para ganar las próximas elecciones y por lo tanto es casi seguro que se ha de sancionar con la velocidad de un rayo en una sesión poco concurrida. Ante este panorama político tan previsible la Boleta Única de Papel se convierte en una utopía tan inalcanzable como un verano sin cortes de luz en la capital salteña. Lo realmente extraño y digno de una comedia de enredos provinciana es que los legisladores de La Libertad Avanza insistan tanto con este proyecto modernizador. Parecen ignorar olímpicamente que la realidad peronista provincial vuelve su propuesta prácticamente imposible de llevar a la práctica con un mínimo de decoro electoral.

Quizás la persistencia libertaria no sea más que un gesto testimonial para la tribuna o una forma elegante de mantener ocupada a la prensa mientras los dados del poder real ruedan por otra mesa. Si la obsesión de Sáenz se impone y la ley de lemas resucita cual ave fénix del clientelismo la única boleta que veremos será un mapa del tesoro de proporciones bíblicas. Y si por esas cosas del destino se optara por el voto electrónico la pantalla probablemente nos pedirá clave fiscal nivel tres para poder emitir nuestro sufragio. Mientras tanto seguiremos discutiendo sobre el tamaño del papel en un salón donde aún no decidieron si la música será de carnaval alegre o de velorio aburrido. En Salta la rosca electoral nunca descansa aunque la boleta sea más grande que la mesa de luz del hotel más modesto.

La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal.