SALTA.- (Por Diego Nofal) Hoy el principal operativo del gobierno fue limpiar la imagen de Flavia Royón contando que sus gestiones habían conseguido que la provincia de Salta no pierda miles de millones de pesos en recaudación por la caída de la exención del impuesto a las ganancias para los empresarios. Tal vez se hayan olvidado de mencionar que el resto de las reformas impositivas se mantuvieron y eso hará que la provincia pierda alrededor de 100 mil millones de pesos, 100.000 millones de pesos en plena crisis de recaudación no es un número menor. Pero aunque usted no lo crea eso no fue lo peor que votaron Flavia Royón, Emilia Orozco y Gonzalo Guzmán Coraita, ahora voy a hacerles una breve lista de algunas cosas que perderán los salteños con esta reforma laboral que recibió el visto bueno de nuestros representantes en el Senado.
Si un salteño se enferma ya no cobrará el cien por ciento de su salario aunque su falta esté justificada, porque si tenés una enfermedad común que no sea producto de una actividad voluntaria pasás a cobrar solo el setenta y cinco por ciento de tu sueldo cuando antes era el ciento por ciento. Pero si el empleador señala que tu problema de salud viene de una actividad voluntaria y consciente que implica riesgo como jugar un partido de fútbol cinco, te pagan solo el cincuenta por ciento y adivinen quiénes cobrarán el ciento por ciento de su salario si se enferman, los mismos Orozco, Royón y Guzmán Coraita con sus dietas blindadas y sus obras de colección.
Los salteños también perderán con la reforma parte de sus indemnizaciones porque la reforma saca del cálculo el aguinaldo y los bonos o premios, o sea que la base para calcular lo que te deben es más chica y te llevás menos plata por los mismos años trabajados. Saben quiénes no tendrán ese problema, sí los senadores que votaron la reforma a ellos no van a despedirlos y después de ganar diez millones de pesos durante seis años seguramente no tendrán ningún problema en estar desocupados algunos añitos con sus jubilaciones de privilegio y sus contactos en el poder. Mientras tanto el salteño común que pone el cuerpo día tras día recibirá una patada en el bolsillo justo cuando más vulnerable se encuentra.
Los salteños también han perdido el derecho a tomarse sus magros quince días de vacaciones después de trabajar todo un año en un solo tramo, ahora si el empleador decide fraccionarte en dos partes las vacaciones no te queda otra que aceptar aunque hayas planeado ese viaje soñado a la casa de la abuela en Orán. Pero si están preocupados por nuestros parlamentarios no se hagan ningún drama ellos sí tendrán sus vacaciones corridas con pasaje de avión pagados por quienes ya no las tienen, seguramente en algún balneario exclusivo mientras el trabajador común junta monedas para llegar a fin de mes sin derecho a un descanso digno.
Otra cosa que tanto los choferes de colectivos como los transportistas y los docentes han perdido de manera definitiva es el derecho a huelga, al ser declarados servicios esenciales no pueden ser suspendidos es decir que hoy el estado decide pagarle un sueldo bajísimo a los docentes y su única forma de protesta es la renuncia y buscar otro trabajo. Saben quiénes sí podrán decidir ir a trabajar o no inclusive decidir su propio salario y lo adivinaron los tres senadores salteños que votaron a favor de la reforma, ellos pueden faltar cuando se les cante o cobrar sobresueldos sin que nadie les tilde el recibo porque las reglas del juego siempre fueron distintas para los de arriba.
Lo más triste del espectáculo es que estos tres representantes juraron velar por los intereses de los salteños pero terminaron haciéndole el caldo gordo a las grandes corporaciones, mientras la provincia pierde cien mil millones la familia salteña pierde derechos que costaron décadas de lucha y movilización. Flavia Royón posa de experta en eficiencia administrativa, Emilia Orozco sonríe en las sesiones y Gonzalo Guzmán Coraita asiente disciplinado, todos ellos cómodamente sentados en sus bancas mientras el trabajador de a pie ve cómo se esfuman conquistas históricas. El humor aquí no es para reírse sino para no llorar, porque con esta reforma los salteños perdieron plata, salud, vacaciones y dignidad, pero los únicos que realmente perdieron el norte fueron los que votaron sin mirar atrás.
Quizás algún día estos senadores entiendan que gobernar no es solo limpiar la imagen con operativos de prensa y números maquillados, sino defender al pueblo que los llevó hasta allí con su voto y su esperanza. Mientras tanto los salteños seguiremos perdiendo, pero al menos ahora sabemos con nombre y apellido quiénes fueron los que firmaron el acta de defunción de nuestros derechos laborales en pleno siglo veintiuno. La pregunta que queda flotando en el aire salteño es si en las próximas elecciones recordaremos esta lista de pérdidas o si, como siempre, el perdonazo electoral volverá a dejar impunes a los que legislan de espaldas a la gente.
La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
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