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Opinión

Un acuerdo nacional que obliga a Sáenz a vivir en una permanente contradicción

Sáenz, en su permanente contradicción, también señaló que la macroeconomía nacional estaba bien, pero la microeconomía estaba en declive.

Gustavo Sáenz

SALTA.- (Por Diego Nofal) El gobernador Gustavo Sáenz salió a hablar después que se votara la normalización del negreo empresarial, nominada con el eufemismo “Modernización laboral”. El mandatario provincial, con la parsimonia que le caracteriza, intentó explicar los motivos por los cuales sus legisladores acompañaron una reforma que, según todos los indicios, precariza aún más al trabajador salteño. Su argumento central fue que la norma anterior había fracasado tras 50 años de aplicación, un razonamiento que merece al menos un análisis detallado.

El gobernador sostuvo que hoy el 50% de los trabajadores está precarizado, y yo me pregunto cómo una norma laboral que quita las multas por tener empleados en negro y limita la posibilidad de litigio de los empleados precarizados va a generar más empleo registrado. La nueva ley baja los costos laborales por tener empleados en blanco, pero tener empleados en negro tiene costo laboral cero y además ahora no deberán pagar multas por tenerlos en negro. Los empleados no podrán garantizarse una indemnización si son despedidos después de años de estar precarizados, lo que configura un escenario realmente preocupante para la clase trabajadora salteña.

¿Saben qué generaría más empleo en blanco? Mayores controles y, sobre todo, dar el ejemplo, algo que ni la Casa Rosada ni el gobierno provincial parecen dispuestos a implementar. El Estado nacional y provincial mantienen hace años un sistema de contratación de empleados precarizados con contratos basura que se renuevan anualmente, en cada provincia tienen nombre distinto. En Jujuy son contratos de obra o servicio, de acuerdo la suerte del empleado, en Santiago contrato de Locación y en Salta AP (agrupamiento político), todas formas precarias de contratación usadas para pagar favores políticos .

El mandatario, en su permanente contradicción también señaló que la macroeconomía nacional estaba bien, pero la microeconomía estaba en declive. No sé qué entenderá Gustavo Sáenz por macroeconomía. Le convendría revisar el informe del Centro de Investigación y Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, que dice que Argentina tiene 99% de posibilidades de caer en recesión, ese es un informe que los inversores consultan antes de hacer cualquier inversión en el país. Tal vez por eso Argentina tuvo inversión extranjera negativa en 2025, fue la primera vez desde la crisis del 2001 que esto ocurría, más que los números el gobernador Sáenz debería revisar su concepto de macroeconomía .

Si no quiere leer informes académicos, con leer los diarios, los de verdad, no los resúmenes de Nicolás Demitropulos, se daría cuenta que tuvieron que echar al director del Indec para que los números de la inflación no den más altos. Hoy nuestra inflación se mide igual que cuando los servicios estaban congelados, algo que hace al índice, literalmente, una mentira, pero claro, para el gobernador parece que mientras los números oficiales canten victoria, la gente puede seguir comiendo piedras.

Pero, claro, el gobernador se ufanó de haber bajado el artículo, que votó su senadora sin ponerse colorada, donde se establecía que si un empleado se enferma pueden pagarle la mitad del sueldo . Sáenz sostuvo que gracias a él se eliminó ese artículo y seguramente alguno más que autorizaba a los empleadores a azotar y encadenar a los empleados, gracias señor gobernador muy amable de su parte no permitir que nos encierren en barracas. La ironía se escribe sola cuando un funcionario se atribuye como logro no haber permitido lo que jamás debería haberse discutido.

Sobre el final de la alocución manifestó estar de acuerdo con la ley que autoriza al estado a encarcelar a nenes de 14 años, una postura que merece al menos una reflexión profunda . Por un lado reconoce la crisis que expulsa cada vez a más jóvenes no solo del sistema, sino de la posibilidad de tener un plato de comida, pero a su vez considera una buena idea que esos excluidos terminen en la cárcel . La coherencia no parece ser el fuerte de un gobernador que ve en el encierro la solución a la exclusión que sus propias políticas profundizan.

Lo extraño es que desde hace días quiere disputar el liderazgo del Partido Justicialista, fundado por un hombre cuya máxima fue “En este país, los únicos privilegiados son los niños” . Para Gustavo Sáenz en este país los únicos privilegiados son los empresarios y los acuerdos políticos, una lectura de la realidad que choca frontalmente con la historia del movimiento que hoy pretende conducir. El peronismo salteño asiste atónito a las contradicciones de un gobernador que abraza reformas antipopulares mientras reivindica banderas que su gestión pisotea.

La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal.