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Opinión

A 3 días del Congreso Nacional del PRO ¿El PRO Salta será para Emiliano Durand o Gustavo Sáenz?

En las últimas elecciones, el PRO sacó apenas tres puntos y en los siguientes comicios directamente no se presentó, un verdadero récord de autodestrucción política digno de un manual de casos.

PRO Salta

SALTA.- (Por Diego Nofal) A solo 72 horas del cónclave nacional que redefinirá los destinos del partido amarillo, la mesa chica del PRO Salta parece más un tablero de juego de la guerra de las galaxias que una conducción política seria y organizada. Detrás de escena se relamen Gustavo Sáenz y Emiliano Durand. El partido que supo ser la segunda fuerza de la provincia hoy intenta sobrevivir a sus propias internas, sus intervenciones fallidas y una anarquía que hasta ahora solo generó retrocesos electorales monumentales.

En las últimas elecciones, el PRO sacó apenas tres puntos y en los siguientes comicios directamente no se presentó, un verdadero récord de autodestrucción política digno de un manual de casos. La sede del partido fundado por Mauricio Macri en Salta es hoy un escenario de operetas donde los actores principales parecen cambiar de libreto según el día y la conveniencia política del momento.

La concejal Agustina Álvarez emerge como una de las figuras con intenciones de quedarse con la presidencia, aunque su última actuación electoral fue tan memorable como olvidable al no alcanzar el piso necesario para ser legisladora provincial. Pese a que ella misma impulsó y colocó al último interventor partidario, hoy carece de consensos internos y necesita desesperadamente el apoyo explícito del intendente Emiliano Durand para sostenerse en la pelea .

Por el otro lado del ring aparece Alberto Castillo, ex director de REMSA, un personaje que ostenta el curioso récord de ser tal vez el último político en 30 años en dejar un cargo sin agarrarse a otro, algo tan inusual en la fauna vernácula como un yeta que no pide favores. Su cercanía con el gobernador Gustavo Sáenz, sin embargo, lo coloca en una posición incómoda que dejaría al partido al borde de una nueva intervención, por lo que su candidatura presidencial se descarta con la misma rapidez que una promesa de campaña después de las elecciones .

El fantasma de Inés Liendo también sobrevuela la escena, aunque ella hoy se desempeña como funcionaria del gobierno de Javier Milei y debería estar más preocupada por las cadenas nacionales que por los sellos partidarios provinciales. No obstante, algunos de sus ex allegados sueñan con adueñarse del sello PRO, con la ilusión de un jubilado que espera que le aumenten la mínima, aunque las esperanzas son tan escasas como la coherencia ideológica en tiempos de grieta .

Detrás de esta gente, algunos republicanos de manual y con escaso renombre público albergan la esperanza de armar una lista propia que los aleje tanto del intendente como del gobernador y de La Libertad Avanza. Es una vana ilusión que difícilmente se concrete, como pretender que en Salta no haga calor en enero, pero al menos les da una excusa para sentarse a la mesa de las negociaciones con un cartelito que diga «oposición pura» .

El detalle más patético de esta historia, sin embargo, es el que nadie quiere mencionar en voz alta pero todos saben: la afiliación partidaria del PRO Salta es tan reducida que una eventual interna podría terminar con ochenta votos para el primero y cincuenta para el segundo. Sería un papelón histórico que el partido que llegó a competir de igual a igual con el peronismo termine dirimiendo su conducción con los mismos números que una reunión de consorcio de edificio, un verdadero certificado de defunción política.

La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal.