SALTA.- (Por Diego Nofal) La discusión por el Fondo de Reparación Histórica parece haber entrado en un espiral que no tiene mucho sentido, donde el gobierno acusa a Juan Manuel Urtubey y él se defiende mientras ambos hablan de auditorías cruzadas como si fueran dos equipos de fútbol disputando un partido sin árbitro. Pero la realidad es que la auditoría hoy es una sola, y quién está en la cabeza de los auditores necesita un show político de estas características para ver si puede ser reelegido en su cargo, dependiendo para esto de los votos oficialistas y de la simpatía del gobernador.
No es raro que hoy se esté agarrando con el único opositor real que tiene Gustavo Sáenz en la provincia, además de la izquierda, porque cuando la música suena fuerte suele ser para distraer al personal de la falta de ritmo en la gestión cotidiana. Vamos a analizar esta cuestión del fondo de reparación histórica y a darle un marco más o menos inteligible para el ciudadano común, que ya bastante tiene con llegar a fin de mes sin perderse en estas zarandajas políticas.
El Fondo de Reparación Histórica es un crédito que se pidió con garantía del Estado Nacional para la realización de obras, y las obras están hechas, sí usted puede ir hasta el lugar y verlas con sus propios ojos sin necesidad de un decreto interpretativo. ¿Qué dice el gobierno? Que las obras se han realizado en apenas un 45 por ciento, y si eso es real yo me pregunto porque el gobierno todavía no ha presentado una denuncia penal siendo que la caradurez de la mentira suele mover rápido a los verdaderos ofendidos.
La respuesta es muy simple: las obras ya están hechas, pero aunque no estuvieran hechas la realidad es una sola, no existe ninguna posibilidad de que este tema termine en la justicia por más que se armen comisiones investigadoras con bombos y platillos. A ver, para ser sinceros, mientras Pedro García Castiella te responda directamente y el gobernador Gustavo Sáenz sea jefe de los fiscales, cualquier cosa es posible en nuestra provincia, incluso que se persiga un fantasma con todas las luces del estado encendidas.
Pero la realidad es que la ley marca una pena máxima para este tipo de delitos de 6 años, es decir que el delito ya está prescrito como el yogurt que dejamos olvidado en la heladera hace una década. Se puede hacer una acusación si se quiere, se puede hacer una concesión, se puede llegar hasta la justicia, pero el efecto será el mismo, este tema nunca se dirimirá en ningún tribunal por mucho que se quiera estirar el chicle procesal hasta hacerlo transparente.
Gustavo Sáenz tuvo 6 años para hacer la denuncia, y ahora con la causa prescrita se le ocurre empezar a fijarse si el fondo de reparación histórica cumplió su cometido o no, casi como quien revisa el aceite del auto después de haber fundido el motor. La verdad todo es muy raro, todo es muy vidrioso, y suena más una táctica de distracción para que la gente no note que el gobierno provincial ha entrado en un espiral de sumisión absoluta con el gobierno nacional y no ha recibido nada a cambio.
La situación económica de la provincia cada vez es peor, y el dinero de la minería que venía a salvarnos todavía no se ha visto en nuestra provincia, porque al parecer los salvadores andan con problemas de orientación en el mapa. Mientras tanto, los ciudadanos observamos este circo de tres pistas con la esperanza de que al menos nos entretengan bien, ya que solucionar problemas parece ser la única función que este elenco no tiene en su contrato vigente.
Así las cosas, lo único que queda claro es que el fondo de reparación histórica se ha convertido en el escenario perfecto para una novela política donde todos actúan como si no hubieran leído el final del guion, un final que probablemente termine en nada jurídico y en mucho ruido mediático. Salta merece menos shows y más gestión, pero mientras la audiencia siga prestando atención a este número de magia, los magos seguirán sacando conejos del sombrero en lugar de construir las escuelas que realmente necesitamos.
La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal.