SALTA – En medio de la creciente polémica por el manejo del Fondo de Reparación Histórica, el exgobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, salió a defender su gestión y negó irregularidades en la ejecución de obras financiadas con un crédito internacional que originalmente había sido autorizado por hasta 220 millones de dólares.
Durante una entrevista con el periodista Mario Peña, Urtubey fue categórico: “No hay dos informes de auditoría. Hay uno solo, de 174 páginas, aprobado por unanimidad en 2019, donde se establece que se ejecutó el 100% de los recursos”.
El eje de la discusión: obras, montos y auditoría
El conflicto gira en torno a los datos difundidos recientemente sobre la ejecución de obras. Según trascendió, de las 176 obras previstas originalmente, sólo 80 habrían sido ejecutadas. Sin embargo, Urtubey desmintió esa interpretación.
“El 45% o el 80% que mencionan no tiene que ver con obras realizadas, sino con la muestra auditada. Se auditan por muestreo. En realidad, se hicieron 166 obras de las 176 previstas”, explicó.
Además, aclaró que el monto total autorizado nunca fue tomado en su totalidad:
“La provincia no tomó los 220 millones de dólares. Se decidió no superar los 185 millones porque implicaba pagar una tasa de interés mayor. Esa diferencia nunca se pidió, nunca ingresó y, por lo tanto, no se debe”.
Fondos ejecutados y obras adicionales
El exmandatario insistió en que los recursos del fondo se utilizaron completamente e incluso se ampliaron con financiamiento provincial. “La Auditoría aprobó que se ejecutó el 100% del Fondo de Reparación Histórica. Y como no alcanzaba, se hicieron más obras con fondos de la provincia”, sostuvo.
En ese sentido, defendió la materialización de las obras como prueba concreta:
“Esto se resuelve recorriendo la provincia. Yendo desde Aguaray a Santa Victoria Este, viendo la ruta, la electricidad, los centros de salud. Las obras están”.
Críticas a la Auditoría y denuncia de presión política
Urtubey también cuestionó el nuevo informe técnico difundido en diciembre de 2025, señalando falencias metodológicas. “La principal objeción del informe es no haber accedido a información. Pero esa información correspondía al período 2020-2024. ¿Soy responsable yo de que ese gobierno no la haya entregado?”, planteó.
Y fue más allá al denunciar una intencionalidad política detrás del caso:
“El propio ministro de Gobierno dijo que la auditoría avanza por presión del gobierno provincial. Eso es confesión de parte”.
Apuntes contra Ferrari y el rol de los medios
En otro tramo, el exgobernador apuntó directamente contra el auditor Gustavo Ferrari y sectores del periodismo local. “Esto es una acción política clara. Se intenta instalar un relato para ensuciar. El discurso es gratis”, afirmó.
También vinculó la polémica con intereses electorales:
“Cada vez que necesitan hablar de política, hablan de mí. Porque no pueden discutir lo que hicimos: 20.000 casas, 200 escuelas, hospitales, baja de la mortalidad infantil”.
Trasfondo político y escenario electoral
Aunque evitó confirmar una candidatura, Urtubey dejó en claro que la discusión excede lo técnico y se inscribe en la disputa política actual. “Quiero construir una opción diferente al modelo de país actual. En Salta no se puede discutir política, entonces aparecen estas operaciones”, señaló.
Además, cuestionó el alineamiento de la provincia con el gobierno nacional:
“Salta fue la única provincia donde todos los legisladores votaron la flexibilización laboral. ¿Todos los salteños están de acuerdo con eso? Yo creo que no”.
¿Causa cerrada o conflicto abierto?
Para Urtubey, el tema ya está saldado institucionalmente:
“Esto ya está resuelto por la Auditoría y por la Legislatura hace años. Pero lo siguen instalando para ensuciar”. Sin embargo, el propio desarrollo del caso indica que la discusión está lejos de terminar y podría escalar a ámbitos legislativos o judiciales.
Una disputa que trasciende los números
Más allá de los tecnicismos —muestreo, ejecución presupuestaria, tasas de interés— el caso expone una disputa política de fondo en Salta:
la construcción de poder, el control del relato y la proyección electoral en un escenario cada vez más tensionado.
Porque, como dejó entrever el propio Urtubey, el verdadero debate ya no es solo sobre obras o auditorías. Es sobre quién escribe la historia… y con qué intención.