Connect with us

Hola, ¿qué estás buscando?

Elintra.com.arElintra.com.ar

Salta

La frase de Jarsún que complica al gobierno: presión sobre la auditoría y datos erróneos

El propio ministro de Gobierno, Ignacio Jarsún, evidenció desconocimiento sobre el tema que cuestiona.

Ignacio Jarsún
Ignacio Jarsún

SALTA.- (Por Matilde Serra) Hay momentos en política en los que no hace falta investigar demasiado, alcanza con escuchar. Eso fue exactamente lo que ocurrió con el ministro de Gobierno de Salta, Ignacio Jarsún, cuando afirmó que la auditoría “avanza por la presión del gobierno”, una frase que luego fue amplificada por la página web del periodista Mario Peña y que terminó exponiendo más de lo que buscaba explicar.

No es un detalle menor. Es, como dijo Juan Manuel Urtubey, “a confesión de parte, relevo de prueba”. Porque cuando un ministro admite presión sobre un organismo de control, la discusión deja de ser técnica y pasa a ser institucional: ya no importa solo el contenido del informe, sino cómo se construye.

Pero hay algo aún más grave: el propio Ignacio Jarsún evidenció desconocimiento sobre el tema que cuestiona. Al hablar de obras mencionó localidades como Güemes, Campo Santo o El Bordo, cuando el Fondo de Reparación Histórica estaba destinado exclusivamente a Orán, San Martín y Rivadavia, es decir, el norte profundo de la provincia. No es un error menor, es confundir el objeto mismo de la discusión.

Eso cambia todo. Porque si quien acusa no entiende qué está cuestionando, el problema ya no es el informe, es la credibilidad.

La Auditoría debe controlar al poder, no responderle. Y cuando desde el propio gobierno se habla de presión – y además se mezclan datos básicos – lo que queda en evidencia no es una irregularidad ajena, sino una debilidad propia.

A esto se suma otro punto que no puede pasarse por alto: cuando un funcionario de ese nivel instala información incorrecta y esa información es rápidamente replicada por medios afines, el error deja de ser individual y pasa a ser parte de un esquema más amplio de construcción de relato. Ya no es una confusión, es una narrativa que se intenta consolidar.

En política se puede discutir todo, incluso cifras, obras o decisiones de gestión. Lo que no se puede discutir es desde la desinformación. Porque cuando se desordena la base de los hechos, cualquier conclusión pierde valor, y lo que debería ser un debate serio termina reducido a una disputa de versiones.

En política, un error se puede corregir. Pero cuando se pierde claridad -y se admite presión- lo que se empieza a perder es algo más importante: la confianza.