SALTA.- (Por Diego Nofal) La comitiva del PRO Salta viajó en masa a Buenos Aires con la ilusión de obtener la foto sagrada junto a Mauricio Macri, pero regresó con las manos vacías y el ego por el piso. El expresidente reapareció después de varios meses de ostracismo con la intención de reconstruir el partido que supo fundar, ese que hoy está desarticulado y vaciado de sus piezas más importantes. La mayoría de esos dirigentes valiosos se fugaron a La Libertad Avanza, dejando a Macri convertido en una suerte de asistente del presidente actual cuyo liderazgo se ha diluido hasta rozar lo testimonial.
A pesar de esa realidad, muchos en el PRO todavía lo imaginan como un candidato potable para 2027, un anhelo que genera viajes relámpago como el de los dirigentes salteños. La delegación local partió hacia Buenos Aires con la esperanza de conseguir la ansiada venia del fundador, pero no solo ninguno logró la foto sino que la pirotecnia verbal estalló entre ellos. Recordemos a los protagonistas de esta tragicomedia política porque hay que presentar también a algunos nuevos que aparecieron como por arte de magia en medio del barullo.
Primero tenemos a la ex mandamás Inés Liendo, a quien nadie vio por Buenos Aires aunque se sabe que anduvo dando vueltas como alma en pena sin atreverse a mostrar la cara. Desde que comenzó la reconstrucción del partido, ella solo se acercó a través de interpósitas personas, una estrategia tan discreta que casi parece una participación fantasma.
El otro no necesita presentación porque es Alberto Castillo, el candidato de Gustavo Sáenz o de Javier Milei o de quien pueda sumarle un par de votos en esta feria de ambiciones. Castillo es la pieza que el gobernador quiere utilizar para quedarse con el control del PRO Salta, respondiendo directamente a los intereses gubernamentales con una lealtad digna de mejor causa.
En las últimas elecciones provinciales, por órdenes de Sáenz, salió a crear un nuevo partido libertario donde fue candidato junto a la jujeña Alba Quintar, una sociedad que ya nadie recuerda. Ahora no solo quiere retornar al redil del PRO sino que salió en los medios a hablar en nombre del partido generando una incomodidad tremenda a un jugador que apareció de la nada.
Otra de las actoras de este conflicto es Agustina Álvarez, quien estuvo en Buenos Aires mostró varias fotos y se exhibió con dirigentes del PRO nacional pero eligió el silencio absoluto. Hasta ahora no apareció en los medios de comunicación hablando sobre la reconstrucción del partido ni sobre sus intenciones de ser presidenta del PRO, una aspiración que parece más un deseo que una realidad concreta.
Se sabe que estuvo en una reunión interna hace pocos días antes de viajar a Buenos Aires y que allí le dejaron en claro que le falta mucho camino por recorrer para ocupar ese lugar. La advertencia fue tan clara que su silencio posterior resultó más elocuente que cualquier declaración rimbombante que hubiera podido ensayar para la prensa local.
Entre tanto barullo se coló un tapado de esos que aparecen cuando nadie los espera, Nicolás Maggio el abogado penalista y dueño de una consultora con ambiciones republicanas. Maggio también participó de la reunión donde le bajaron los humos a Agustina Álvarez y tras la declaración de Beto Castillo salió a los medios con un comunicado que sonó a cachetada con guante blanco. Mientras Castillo salía como era obvio a decir que él no era opositor ni a Sáenz ni a Milei sino que quería una alianza con ambos, Maggio fue tajante al señalar que un acuerdo con La Libertad Avanza o con el gobierno provincial es directamente inviable. El abogado sostuvo que esa alianza iría en contra de los valores republicanos que propone el PRO, una definición que encendió la mecha de una interna que promete escombros.
Es increíble que hoy por hoy el PRO no deba tener más de diez dirigentes con peso real y ya presente tres líneas internas dispuestas a darse con un caño en la vía pública. Una de ellas es la de Alberto Castillo que responde a la lógica del Grand Bourg, otra es la de Agustina Álvarez que responde al intendente Emiliano Durand y esta nueva línea de republicanos puros que veremos si mantiene la intensidad.
El problema es que, mientras ellos se pelean por un partido que parece más un cotolengo que una estructura política seria, la provincia sigue su curso ajena a estas rencillas de salón. La foto con Macri se convirtió en un espejismo, los dirigentes volvieron con los bolsillos vacíos de poder y el único consenso parece ser que nadie quiere ceder el poco territorio que le queda en pie.
La comedia de enredos que protagoniza el PRO Salta tiene todos los ingredientes de un culebrón de bajo presupuesto con actores que cambian de bando como quien cambia de camisa. Mientras tanto, Mauricio Macri observa desde lejos con la paciencia de quien ya no tiene demasiado que perder, dejando que los dirigentes locales se devoren entre sí por un sello que se desinfla.
Los republicanos puros, los alineados con el gobierno provincial y los que buscan acomodo en el libertarismo conviven en un mismo espacio que más parece una guardería política donde todos quieren ser el dueño de la pelota. Al final del día, lo único que queda claro es que el PRO necesita más que fotos y comunicados furiosos, necesita una terapia de pareja urgente o al menos un mapa para saber hacia dónde carajo quiere ir.
La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal.