SALTA (Por Renato Ocampo).- La higiene es un aspecto central para el funcionamiento educativo en Salta. Sin embargo el Ministerio de Educación parecería considerarlo algo menor y mantiene a miles de personas casi en la esclavitud, cobrando sueldos indignos, para sostener esas tareas básicas.
Por miedo a represalias, los testimonios que llegaron a la redacción de El Intra, han preferido sostener el anonimato para denunciar su alarmante situación. “Nosotros estábamos cobrando 130 mil pesos. Tenemos un convenio con el Ministerio de Educación. Hace cinco años que nosotros veniamos cobrando 100 mil. Este año recién aumentaron a 130 mil”. Así comienza el crudo relato de una ordenanza de escuela en Salta.
Falta la firma de Demitropulos
Como ya es sabido, Nicolás Demitropulos, en su figura de Coordinador Administrativo, digita y decide los cargos, rangos y cobros de cada empleado público. Según los relatos, los trámites están avanzados pero aún falta la firma que todo lo manda.
“Nosotros ya hicimos todo lo que es el tema de los papeles, preocupacionales. Salió en el boletín oficial que nosotras ya estamos admitidas. Y bueno, hicimos todo y nos faltan solamente la firma de Demitropulos, eso es lo que nos dicen ellos”. Además comentan que tienen un atraso de cobro desde diciembre y que la promesa de pagar lo adeudado se haría efectivo recién en abril.
Trabajar para pagar el boleto de SAETA
“Nosotras trabajamos cuatro horas diarias, viene a ser la semana 20 horas. Las tareas que hacemos, la mayoría es limpieza, servimos la copa de leche, algunas hacemos de portería. También a veces nos ponen en el lugar para hacer hasta de preceptoras” comentan angustiadas.
“Las condiciones en las que trabajamos son horribles, porque el ministerio no manda ni siquiera los insumos para que nosotras podamos limpiar. Lo poco que hay en las escuelas, lo compran de la cooperadora”
La situación se torna desesperante ante la fuerte crisis, “Nadie puede vivir con 130 mil pesos. Por eso nosotros exigimos el pase a planta temporaria porque ya sería un sueldo mejor. Así estaríamos ganando cerca de un millón. Hoy la mitad se va en el colectivo y bueno, lo que nos queda es para poder alimentarnos, pero bueno, no alcanza”.

«Estamos trabajando gratis»
Lógicamente todas y todos estos trabajadores deben emprender algo en la calle o trabajar en otros lugares para completar sus ingresos básicos. “Tenemos dos o tres trabajos en otras partes. Nos rebuscamos, hay chicas que venden empanadas, que trabajan en casa de familia. Y bueno, es lo único que nos queda. Estamos muy cansadas, ya son más de tres, cuatro trabajos que tenemos. Y la verdad que estamos trabajando gratis porque lo que nos pagan es una miseria”.
Los ordenanzas de Salta esperan respuestas
La espera burocrática se alarga. Desde el gobierno les piden hacer notas al Gobernador, notas a Demitropulos, mientras siguen incumpliendo promesas. Inicialmente se formalizaría la situación desde marzo, ahora la fecha se postergó a mayo. Todo de palabra y sin actas firmadas con ese compromiso.
Podría decirse irónicamente que las ordenanzas de la Capital están en situación de “privilegio” ya que al menos tienen una promesa de mejora con un decreto aprobado. Las miles de ordenanzas del interior provincial, no cuentan ni siquiera con eso y su espera será incluso más prolongada.