SALTA – Los episodios en la zona este y los antecedentes recientes en la zona oeste evidencian un patrón creciente de violencia. La falta de políticas preventivas por parte del Ministerio de Seguridad provincial que conduce Gaspar Solá Usandivaras consolida un escenario cada vez más complejo.
La reiteración de hechos violentos en distintos puntos de la ciudad expone con claridad la ausencia de una estrategia integral en materia de seguridad. Lo ocurrido este fin de semana en la zona este, con enfrentamientos, destrozos y una muerte que derivó en la detención de 14 personas, no es un hecho aislado, sino parte de una dinámica que se viene profundizando.
Semanas atrás, situaciones similares se registraron en la zona oeste, particularmente en el barrio Santa Lucía, donde también hubo episodios de alta conflictividad que generaron preocupación entre los vecinos.
En la zona este, los enfrentamientos entre grupos antagónicos volvieron a escalar con niveles de violencia preocupantes. Piedras, daños a viviendas y vehículos, y escenas de caos se repiten con una frecuencia cada vez mayor, especialmente durante los fines de semana. El consumo problemático de alcohol y sustancias aparece como un factor común en estos episodios, que terminan desbordando la capacidad de respuesta inmediata de las fuerzas de seguridad.
Si bien la Policía interviene para dispersar los disturbios y restablecer el orden, la respuesta continúa siendo reactiva y llega cuando el conflicto ya está desatado. La falta de planificación, prevención y abordaje territorial sostenido por parte de la conducción de Gaspar Solá Usandivaras deja en evidencia una gestión que no logra anticiparse a los conflictos. Sin políticas claras y coordinadas, la violencia se desplaza de una zona a otra, consolidando un escenario de incertidumbre y temor para los vecinos.