SALTA.- (Por Renato Ocampo) Tal y como habíamos anticipado en este medio, la sesión de este miércoles en el Concejo terminó siendo un total despropósito. La mayoría oficialista ha perfeccionado una técnica digna de los mejores ilusionistas: ante el pedido de cuentas claras, lanzan una cortina de humo con aroma a interna nacional. Este miércoles, la transparencia tributaria y el control de la pauta publicitaria del intendente Emiliano Durand pasaron a mejor vida, sepultados por un bloque de concejales que prefieren hablar de lo que pasa en la Casa Rosada antes que explicar en qué se gastan los impuestos de los vecinos.
El libreto fue tan previsible como indignante. Cuando concejales de La Libertad Avanza pusieron sobre la mesa los proyectos para crear el Régimen de Transparencia Tributaria Municipal y el pedido de informes sobre la Partida Propaganda y Publicidad 2026, el oficialismo activó un «ataque preventivo» para evitar que la luz entre en las cuentas públicas.
La concejal Laura García, en un despliegue de gimnasia dialéctica para evitar el tema local, decidió que era el momento ideal para recordar a sus referentes nacionales y atacar a la oposición con una elegancia que brilla por su ausencia. “En nombre de la libertad ustedes resultaron ser los valijeros, los coimeros y los de los negocios espurios”, sentenció, mientras desviaba la atención hacia el impuesto al combustible y el Fondo Nacional de la Vivienda. Al parecer, para la edil, la justicia social se defiende mejor si nadie sabe cuánto gasta el municipio en publicidad oficial.
Por su parte, Camila Lobo ensayó una defensa que rozó el ridículo contable. Para justificar el rechazo al informe sobre la pauta de Durand, decidió que era más relevante auditar a YPF y al Banco Nación. Con una asombrosa falta de conexión con la realidad local, Lobo lanzó: “Acá se cansan de pedir informes sobre pauta publicitaria, pero lo que no dicen a los vecinos de Salta Capital es que nación ya no da pauta publicitaria por el Poder Ejecutivo, sino que usa las sociedades anónimas”. Bajo esta lógica, si en Buenos Aires se gasta en publicidad, el vecino de Salta no tiene derecho a saber qué se hace con su dinero mientras soporta un aumento de tasas de hasta el 700%. “No sé con qué cara lo hacen”, remató Lobo hacia la oposición, quizás sin advertir que el espejo le devolvía su propia negativa a la transparencia.
El clímax de la ordinariez y el desvío de atención llegó con José García. Con su habitual verborragia de estupideces, decidió que la mejor forma de defender la gestión de Durand era recurrir a la escatología. Sin argumentos para sostener el rechazo al control tributario, definió a la oposición como “la gastroenterocolitis de la política” y agregó, en un rapto de «poesía» legislativa”, que “vomitan y se cagan en todo”. Mientras García se preocupaba por los créditos hipotecarios de funcionarios nacionales, los proyectos para que el vecino sepa cómo se usa su dinero terminaban en el archivo.
La ironía es punzante: mientras el oficialismo se llena la boca hablando de «gestión», se niega sistemáticamente a mostrar las facturas. Como bien señaló la oposición, se busca “ocultar los medios que reciben plata” y se tiene “miedo cuando se habla de transparencia”.
Es evidente que la presencia opositora en el Concejo está resultando incómoda para la gestión de Emiliano. La forma de expresión empleada en la última sesión no solo demuestra esa preocupación sino también el pobre nivel intelectual y de formación que tiene el recinto actualmente, lo cual también atenta contra los propios vecinos, que desafortunadamente le dieron lugar a grupo de personas que solo vela por los intereses del Poder Ejecutivo Municipal.