SALTA – En Tucumán se desarrolla una nueva sesión del Parlamento del Norte Grande, un ámbito que reúne a legisladores y vicegobernadores de diez provincias con el objetivo de impulsar políticas comunes. Sin embargo, más allá del volumen de iniciativas y pronunciamientos, persiste un interrogante incómodo: ¿qué resultados concretos han surgido de estas reuniones y cuánto inciden realmente en las decisiones nacionales?
Durante esta 57º sesión plenaria se presentaron cerca de 160 proyectos vinculados a infraestructura, integración regional y posicionamientos políticos. Entre ellos, iniciativas sobre minería, emergencia climática en el norte salteño y el histórico reclamo por el corredor bioceánico. También se sumaron expresiones de rechazo a la reforma laboral y a la Ley de Glaciares.
El diputado Germán Rallé destacó el volumen de propuestas, pero dejó entrever el trasfondo de frustración: “Son casi 160 proyectos que se presentaron y surgieron nuevos proyectos para tratar sobre tablas, por ejemplo, el repudio del estado de las rutas nacionales que son ejes principales en comunicación, transporte y en el desarrollo de varias provincias”. En ese sentido, fue más allá y expresó el malestar político: “No guardarnos nada y expresar la bronca que tenemos porque vemos un Estado que hace oídos sordos a los reclamos”.
Por su parte, el vicegobernador Antonio Marocco defendió el rol del Parlamento como espacio de articulación, aunque sin detallar logros concretos recientes. “El objetivo es poner en agenda lo que realmente pasa en la región”, afirmó, y remarcó la necesidad de sostener una postura común frente al Gobierno nacional. También insistió en “reforzar el reclamo conjunto por la distribución de recursos y el desarrollo regional”.
No obstante, la reiteración de diagnósticos —falta de obra pública, caída de la coparticipación, crisis productiva— contrasta con la escasa evidencia de políticas efectivas surgidas de este ámbito que hayan escalado a nivel nacional o se hayan traducido en medidas tangibles.
El Parlamento del Norte Grande parece consolidarse como un espacio de expresión política y construcción discursiva regional. Pero en un contexto de ajuste y demandas urgentes, la discusión ya no pasa solo por visibilizar problemas, sino por demostrar capacidad real de incidencia. La pregunta sigue abierta.