SALTA – En una sesión extensa y atravesada por tensión política y protestas, la Cámara de Diputados aprobó la Ley de Lemas encubierta que habilita múltiples listas por frente. El oficialismo la defendió como una herramienta de participación; la oposición denunció un retroceso institucional.
Con una mayoría asegurada y en un clima político cargado, la Cámara de Diputados de Salta aprobó este martes por la noche el proyecto de Ley de Participación Democrática, una reforma electoral que, en los hechos, reactiva el sistema conocido como ley de lemas. La votación se concretó cerca de las 22, tras varias horas de debate intenso, cruces discursivos y manifestaciones tanto dentro como fuera del recinto legislativo.
La iniciativa, impulsada por el oficialismo, habilita la presentación de múltiples listas dentro de una misma fuerza política y la acumulación de votos entre ellas, un mecanismo que busca reemplazar el vacío dejado por la suspensión de las PASO. Sin embargo, el proyecto fue rechazado en bloque por La Libertad Avanza, además de sumar los votos negativos de sectores de la oposición como el Partido de la Reconquista y la UCR.
El clima de confrontación comenzó incluso antes del inicio formal de la sesión. Desde media tarde, un grupo de manifestantes se concentró frente a la Legislatura con consignas contra la ley, globos negros y cánticos amplificados. Ya dentro del recinto, la tensión se trasladó a las bancas y a las gradas, donde los aplausos, abucheos e interrupciones marcaron el pulso de cada intervención.
Desde el oficialismo, el principal argumento giró en torno a la necesidad de garantizar mecanismos de competencia interna dentro de los espacios políticos. El diputado Gustavo Dantur defendió la iniciativa como una herramienta de “representación democrática”, orientada a que las diferencias se diriman en las urnas y no en acuerdos cerrados. En la misma línea, Germán Rallé y Frida Fonseca sostuvieron que la reforma no solo responde a un vacío legal, sino que también fortalece a los partidos al permitir expresar su diversidad interna sin fracturas.
Del otro lado, la oposición fue contundente. Desde La Libertad Avanza calificaron el proyecto como una “trampa electoral” y un retroceso institucional. Las críticas apuntaron especialmente al efecto distorsivo del sistema, que podría permitir que candidatos con menor caudal individual accedan a cargos gracias a la sumatoria de votos de su espacio.
Así, la aprobación de la reforma no solo redefine las reglas del juego electoral en la provincia, sino que también reaviva un debate histórico sobre la transparencia, la representatividad y los límites del sistema democrático en contextos de fuerte polarización política.