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Salta

Bettina Romero cruzó a Emiliano Durand por “relatar como nuevo lo ya hecho”

La exintendenta Bettina Romero acusó al jefe municipal de confundir a la ciudadanía al adjudicarse logros previos.

Bettina Romero y Emiliano Durand

SALTA – La exintendenta de Salta, Bettina Romero, abrió un nuevo capítulo en la disputa política local al cuestionar públicamente a su sucesor, Emiliano Durand, por presentar como propias iniciativas que —según sostuvo— fueron diseñadas, ejecutadas y sostenidas durante su gestión. A través de la red social X, Romero fue directa: “No está bien presentar como ‘nuevo’ lo que ya fue impulsado y logrado en 2022”. Y remató con una definición que apunta al corazón del debate político: “Confundir no es gestionar. La verdad también importa”.

El eje de la controversia gira en torno a la incorporación de la ciudad a la Red de Ciudades del Aprendizaje de UNESCO, un hito que Romero reivindica como parte de una “visión clara” de convertir la educación en política de Estado municipal. Según su planteo, ese proceso no solo se concretó en 2022, sino que además derivó en acciones tangibles como la llegada de propuestas universitarias a los CIC y espacios municipales. Fue algo que presentó como inédito en la historia local.

Doble señal de Romero

Más allá de la crítica, el mensaje de Romero incluyó un gesto político menos frecuente en contextos de disputa. De esta manera, reconoció y celebró que la actual gestión continúe en esa línea. Esa doble señal —cuestionamiento duro por la “apropiación” de logros, pero aval a la continuidad— deja entrever una estrategia discursiva calculada. Por un lado, busca preservar capital político propio y fijar en la agenda pública la autoría de políticas estructurales. Por otro, evita aparecer como un obstáculo a la gestión actual en un tema sensible como la educación.

El episodio revela una tensión clásica en la política: la disputa por el relato de gestión. En contextos de transición, la línea entre continuidad y apropiación suele volverse difusa, y cada actor intenta capitalizar los resultados. Romero intenta consolidar una narrativa de legado, mientras Durand —sin responder aún públicamente en estos términos— parece apostar a mostrar dinamismo y resultados bajo su propia administración.

En términos políticos, el cruce no es menor. Instala un debate sobre la transparencia en la comunicación de gobierno y obliga a la actual gestión a precisar qué es continuidad y qué es innovación. Al mismo tiempo, posiciona a Romero como una figura que no se retira del escenario, sino que busca incidir en la discusión pública marcando territorio sobre su herencia política.