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Opinión

Empezó la guerra entre la provincia y Emiliano Durand: ponen el ojo sobre los impuestos municipales

Esa austeridad de cartón esconde una gestión que ha duplicado la planta política y ha beneficiado empresas propias y de amigos

Sáenz Durand

SALTA.- (Por Diego Nofal) Yo sé que hay mucha gente particularmente en el palacio municipal que se enoja cada vez que escribo una columna, y hay otra gente en las oficinas del Grand Bourg que se enoja aún peor cada vez que hago un vaticinio. Hace varios meses les conté sobre esta guerra casi silenciosa entre el intendente de la capital Emiliano Durand y el gobernador de la provincia Gustavo Sáenz, una guerra que claramente empezó el intendente el año pasado cuando en las dos elecciones, fundamentales para el primer mandatario y para el gobierno provincial, decidió borrarse y prácticamente no hacer campaña. De hecho, en la elección nacional, enojado porque nadie le había hecho caso a su consejo de no presentarse, decidió hacer dos viajes a Europa mientras corrían los tiempos electorales.

Pero claro la política no es un kiosco y acá el vuelto nunca son caramelos, el vuelto es mucho más abultado. Se lo dije hace muchísimo tiempo al jefe comunal, era el único al que no le convenía esta pelea y que lo único que tenía que hacer el gobernador de la provincia para asfixiar a su temporal rival comunal, era revisar los impuestos municipales que se cobran junto con los servicios, tanto la luz como el agua. La maniobra es tan sutil como un pase de Messi entre líneas, solo borrar un ítem de la boleta de luz y “muchachos, ahora nos volvimo’ a ilusionar”, digo los vecinos, porque en la municipalidad las caras son las de Francia en 2022.

Pasaron meses, algunos en el centro cívico municipal y otros en casa de gobierno dijeron que mis columnas lo único que estaban intentando era sembrar cizaña, pero claro, la realidad siempre supera las críticas de quienes quieren poner en mi boca una cinta que no me deje hablar. Han transcurrido los meses, se acabaron los tiempos políticos, pero la bronca queda y para que nadie vuelva a sacar los pies del plato, el Gobernador decidió agarrar las riendas de la provincia, empezó por correr ministros y por hacer una limpieza interna que aún no terminó donde todavía faltan depurar un par de personas que creen que tienen su cargo comprado. Entre las cosas que decidió enderezar el gobernador de la provincia fue la disciplina de quién accedió al municipio gracias a él.

Carlos Saravia, del Ente Regulador, salió hoy con los tapones de punta y dijo que había municipios que habían aumentado hasta un 300% sus tributos cuando la inflación no lo justificaba, en clara alusión al municipio capitalino que fue el que más aumentó en los últimos dos años. Además señaló que la gente tenía derecho a pagar solo lo que consumía sin pagar los tributos, no sabemos todavía si esto se concretará o solo es un aviso al intendente de la capital y otros que si sacan los pies del plato se quedan sin recaudación o al menos tendrán que esforzarse el doble tal vez el triple para que los vecinos paguen sus tributos y sus tasas. Los números marean, desde que Durand asumió los impuestos municipales subieron casi un 400% y ni siquiera la NASA encontró una excusa tan creativa como los baches de la ciudad para justificar semejante despegue.

Mientras Durand llora por la coparticipación nacional y repite la fórmula mágica de que cada ocho pesos que pagamos seis se van a la Casa Rosada, los vecinos de la capital sienten que los únicos que vuelven con algo de gimnasia son los funcionarios que ahora usan sus autos particulares para ir a trabajar. Esa austeridad de cartón esconde una gestión que ha duplicado la planta política y ha beneficiado empresas propias y de amigos, mientras el ciudadano común paga la fiesta con tributos municipales más caros que una entrada Tini, pero sin show ni luces incluidas.

La pelea no es solo de impuestos, también es de sellos partidarios y redes sociales donde la concejal Agustina Álvarez se ha convertido en la versión femenina de Rambo con un celular en la mano, defendiendo al intendente día y noche con la obediencia de una soldado recién ascendida. Ella promociona los planes de pago anuales de los impuestos municipales con un entusiasmo digno de una vendedora de enciclopedias puerta a puerta, mientras el gobernador mira de reojo y espera que la realidad le cobre a Durand los desplantes electorales con creces.

Ya Emiliano Durand lleva un tiempo en la política, de hecho lleva alrededor de 20 años viviendo de la política, y es momento de que aprenda que en este rubro los tiempos pasan pero los rencores quedan. Mientras la provincia pone el ojo sobre los impuestos municipales, el intendente deberá elegir entre negociar un armisticio o seguir cavando trincheras que pueden dejar a los vecinos atrapados en un fuego cruzado que nadie merece pagar.

La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal.