AMOR QUE ESTRENA, ENTRENA: Tras la confirmación de esta columna, el integrante de la Corte de Justicia de Salta, Fabián Vittar, transita un presente sentimental que también impacta en su rutina diaria: está en pareja con la abogada Cecilia Coria, entre diez y casi quince años menor que él, ex mujer del ex ministro de Urtubey Baltasar Saravia, y habría decidido ponerse a tono físicamente con entrenamientos casi cotidianos en el gimnasio del Club 20 de Febrero, un espacio al que solo acceden socios de ese histórico reducto que mezcla tradición, sociabilidad y cierta obsesión por recuperar tonicidad. La rubia y ojos de cielo no se esconden, pasean de la mano y también entrenan juntos, en una postal que confirma que el romance no solo se vive puertas adentro sino también en la escena social, con rutinas compartidas y una dedicación que, según comentan quienes frecuentan el lugar, sería full time.
GUAYMÁS ESTRENÓ CARILLAS Y DEJÓ SIN LUZ AL DÍA DEL TRABAJADOR: El rey de los camioneros Jorge Guaymás decidió que el Día del Trabajador era la ocasión ideal para estrenar sonrisa nueva… otra vez. Para no fallar a la tribuna sonrisa plim/ caja. Y no fue un detalle menor: sus flamantes carillas superiores llegaron con un nivel de brillo que, según testigos, competía mano a mano con la iluminación del salón. Algunos afiliados juraban que no hacía falta prender la luz, porque Guaymás ya venía con “modo linterna” incorporado. Un upgrade dental que no pasó desapercibido ni en la última fila. La sorpresa entre los camioneros fue inmediata: entre saludos y locro, más de uno quedó encandilado por el blanco nuclear de la nueva adquisición estética. Incluso hubo quienes deslizaron, con cierta picardía, que el dirigente podría disputar tranquilamente un ranking de sonrisas con Luciana Salazar. Dicen que, si esto sigue así, no se descarta que el gremio incorpore lentes de sol como parte del uniforme oficial… por cuestiones de seguridad visual, claro.
AL RITMO DE LA RAVE, PAZ POSE BAILÓ EN CAFAYATE: El ex candidato a gobernador Lucio Manuel Paz Posse Martínez Saravia fue visto el fin de semana en Cafayate, pero lejos de cualquier rosca política, el escenario fue un sunset de música electrónica. Con pashmina al hombro, porque el estilo no se negocia, y lentes de sol en plena noche, Paspose se movía al ritmo de los beats como si la agenda pública hubiera sido reemplazada por un DJ set. Rodeado de un grupo de amigos y amigas, el dirigente desplegó su versión más “cool chic”, esa que combina estética de after con cierta mística de exclusividad. Testigos aseguran que no perdió el timing, entre track y track, saludaba con precisión quirúrgica, como si aún estuviera en campaña, pero versión remix. Porque si algo quedó claro, es que hay vida después de las urnas, y en Cafayate parece venir con base electrónica y dress code incluido.
TREGUA BAJO SOSPECHA: En los pasillos de la villa se comenta más de lo que se confirma, y así comenzaría a insinuarse una distensión que hasta hace poco parecía inviable. Siempre entre comillas, claro, porque nada es definitivo en el Centro Cívico Grand Bourg, el ministro de Economía, Roberto Dib Ashur, y el jefe de Gabinete, Sergio Camacho, habrían acercado posiciones y ya no estarían tan enemistados. Voces que aseguran transitar los laterales de avenida Los Incas indicarían que el vínculo habría dejado atrás su punto más áspero, lo que también explicaría por qué habría bajado la espuma en torno a un eventual recambio en el área económica. Cuenta la leyenda, porque en política todo tendría algo de relato, que el malestar habría nacido en diciembre pasado, a partir de un presupuesto que habría dejado a Camacho particularmente fastidiado por decisiones atribuidas a quien entonces era su par, el siempre opaco Dib Ashur. A cinco meses de aquel episodio, las mismas fuentes sostendrían que el conflicto ya sería parte del pasado y que, mediación de por medio, ambos funcionarios al menos estarían en condiciones de intercambiar un correcto “buen día” en el grupo de WhatsApp de ministros. Un gesto mínimo que, en ese ecosistema, diría bastante más de lo que parece.
RIDÍCULA: La diputada Griselda Galleguillos decide saldar una cuenta pendiente con su propia historia y, ya en la adultez y con la responsabilidad de representar a Rosario de Lerma, cumple el sueño que no concretó de niña: ser una suerte de Paquita (del tren fantasma) de la reina de los bajitos, Xuxa. Así desembarca en la televisión con un programa propio los sábados por la tarde en la pantalla de 10TV, el canal más alineado con el oficialismo, donde baila, canta y monta un espectáculo que oscila entre lo excéntrico y lo desconcertante, acompañada por dos muñecos, uno con forma de carnero y otro de preservativo. No solo se limite al show: sortea premios, dispara críticas contra sus pares de la Legislatura y acusa a los senadores de ser “ancianos decrépitos”, todo con una liviandad que llama la atención incluso dentro de la dinámica política local. La ex olmedista, ex libertaria y hoy oficialista aparece en escena con botas blancas y una estética deliberadamente infantilizada, (que algunos amigos de la moda dicen que no correspondería a su función pública) financiada con recursos del Estado.
PACIENCIA AFUERA, CERO EN CASA: La secretaria de los adultos mayores del Gobierno de la Provincia, Agustina Esteban Zamar, hija del exministro de Salud Juan José Esteban, parece poner en práctica a diario la templanza que exige tratar con adultos mayores, aunque no siempre replicaría ese mismo registro en el ámbito doméstico. El fin de semana fue vista en un supermercado de zona norte, el del cartel verde con letras blancas, donde retaba a los niños que insistían en llevar los paquetes de papas fritas más grandes. Se entiende la preocupación por evitar excesos y cuidar la alimentación, pero la escena dejó un sabor a demasiado rigor para una situación menor. Entre góndolas y reproches, la funcionaria marcaba límites con firmeza, en una postal que mezclaba pedagogía doméstica y control calórico. Agustina, aflojá un cambio, unas papitas de vez en cuando no desestabilizan a nadie.