SALTA.- (Por Renato Ocampo) En el marco de una nueva movilización federal, la comunidad universitaria de Salta vuelve a las calles para visibilizar una crisis que amenaza los cimientos mismos de la educación pública superior. En diálogo con EL INTRA, la Dra. María Rita Martearena dio un alarmante estado de situación de los docentes universitarios y sus atrasados salarios.
La marcha como defensa del derecho a estudiar
La movilización, que parte desde el Monumento 20 de Febrero hacia la Plaza 9 de Julio, busca unir a todos los sectores sociales. Martearena destaca que la presencia estudiantil es el corazón de este reclamo: «Esta es la cuarta marcha federal. Hemos invitado a toda la sociedad, además de toda la comunidad universitaria… Los estudiantes, principalmente, hemos pedido que nos acompañen, porque es la razón de ser de la universidad y por qué existe por ellos».
«La marcha es muy importante, marchamos por la universidad pública, marchamos por la ciencia nacional, marchamos en defensa del financiamiento universitario, que es muy importante, necesitamos que la ley se cumpla», agregó.
Un presupuesto asfixiado por el ajuste
La brecha entre las necesidades reales de las instituciones y las partidas enviadas por la gestión nacional es alarmante. Martearena detalla cómo el recorte impacta directamente en el día a día de la UNSa, donde los números simplemente no cierran frente a la inflación y la desidia estatal: «Estamos pasando por momentos difíciles. Sabemos que el presupuesto que ha sido asignado no alcanza. Nosotros tenemos un presupuesto al cual estamos aferrados para poder cumplir con todas las obligaciones… pero está restringido, hay muchas cosas que están restringidas».
«El presupuesto que nosotros tenemos es de 69.000 millones de pesos… El CIN había pedido 7.3 billones de pesos para todas las universidades nacionales, y solamente el presupuesto nacional contempla 4,2 billones de pesos. Entonces, todas las universidades se han visto recortadas», profundizó la vicerrectora.
El impacto en la vida estudiantil
Lejos de ser una discusión técnica de planillas, el desfinanciamiento se traduce en menos oportunidades para los alumnos. La gestión de la UNSa prioriza el sostenimiento básico, pero el margen de maniobra es cada vez más estrecho: «El 90 por ciento de ese presupuesto son sueldos. Del 10 por ciento que queda, el 80 por ciento está destinado a estudiantes, al comedor universitario, al merendero, prácticas de campo. Y lo que resta, que es 20 por ciento, es para las obras menores que tenemos y pagar la luz, lo que es el funcionamiento», explica la vicerrectora y destaca de qué manera el ajuste afecta a los estudiantes: «Se nota en las prácticas, se nota en la cantidad de becas, se nota en que, por más que nosotros estamos dando casi 1000 raciones por día de comida a los estudiantes, eso cuesta mantenerlo. Mantenemos, por supuesto, porque para nosotros es una prioridad, como lo es también el merendero, pero todo eso tiene un costo».
Docentes bajo la línea de pobreza y el éxodo profesional
Uno de los puntos más críticos de las declaraciones de Martearena, radica en la situación salarial. Con sueldos que no cubren las necesidades básicas, la universidad comienza a perder su capital más valioso: sus docentes e investigadores, quienes se ven empujados a abandonar la institución: «Un jefe de trabajos prácticos que recién ingresa a la universidad tiene un sueldo de 250.000 pesos, y eso sin los descuentos que de ley se tienen que hacer».
Si bien no precisa el número exacto de docentes que hayan abandonado la institución, su testimonio al explicar los sueldos resulta indignante: «No tengo conocimiento de cuántos docentes han renunciado a raíz de este bajo salario, (pero) por ejemplo, en la carrera de Licenciatura en Análisis de Sistemas, hay muchos docentes que tienen trabajos mejores afuera, como ustedes saben lo que es informática hoy en día, que sí han renunciado y se han ido».
Y además añade que: “Acá tenemos 3 tipos de docentes en cuanto a dedicación. Tenemos dedicación simple, cumplen 10 horas, dedicación semi exclusiva, que cumplen 20 horas, y dedicación exclusiva, 40 horas”. Un docente con dedicación exclusiva tiene bloqueo de título, es decir, que no puede hacer otra cosa más que trabajar en la universidad, a no ser que solicite autorización a su consejo.
Actualmente, esos sueldos oscilan cerca de 1 millón de pesos. Hablamos de Magísteres, Doctores y Especialistas de carrera académica que permanecen por pura vocación. En cuanto a los docentes, de semidedicación y de dedicación simple, todos tienen otros trabajos.