SALTA – La Catedral Basílica de Salta fue escenario este domingo del tradicional Tedeum por el 25 de Mayo, aunque la ceremonia se desarrolló con una presencia institucional mucho más reducida que en años anteriores. Entre las ausencias más llamativas estuvieron las del gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, y el intendente capitalino, Emiliano Durand.
El oficio religioso fue encabezado por el arzobispo de Salta, Mario Antonio Cargnello, quien brindó un mensaje con fuerte contenido político y social, centrado en la necesidad de recuperar el sentido del bien común y fortalecer la unidad en tiempos de crisis.
En representación del Gobierno provincial asistió solamente la ministra de Educación, Cristina Fiore, quien encabezó la comitiva oficial durante los actos patrios. La baja concurrencia contrastó con otros años, cuando el Tedeum del 25 de Mayo solía reunir a gran parte de la dirigencia política, autoridades judiciales, fuerzas de seguridad y referentes institucionales de toda la provincia.
“Necesitamos personas que sepan que quienes tienen enfrente no son enemigos”
Durante su homilía, Cargnello volvió a poner el foco en temas sociales y políticos, en línea con otros mensajes que ya había pronunciado en celebraciones patrias anteriores, donde había reclamado mayor igualdad, equidad y compromiso colectivo.
“La Nación no puede construirse a medida del que gobierna, sino que debe hacerlo a la medida del ser humano”, expresó. Al mismo tiempo, pidió que se dejen atrás las polarizaciones para recuperar el actuar colectivo, considerando que quienes están al frente «no son enemigos».
“No puede ser más importante pertenecer a un partido político que a la patria, a una ideología y no al ser humano”, insistió el arzobispo. De este modo, en alusión al legado del papa Francisco, Mario Antonio Cargnello elevó un mensaje de paz y pidió dar el ejemplo con la palabra.
