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Carlos Fara: “Si le va bien a Milei les va a ir bien a los gobernadores»

El analista político advierte sobre el riesgo de los gobernadores dialoguistas ante la insatisfacción social.

Carlos Fara: “Si le va bien a Milei les va a ir bien a los gobernadores"
Carlos Fara: “Si le va bien a Milei les va a ir bien a los gobernadores"

(SALTA).- Carlos Fara trazó un vínculo directo entre la suerte electoral del presidente Javier Milei y el destino de los mandatarios provinciales que cultivan un perfil dialoguista. Su análisis rompe con la idea de compartimentos estancos y propone una lógica de arrastre donde la percepción económica define el humor social. “Si le va bien a Milei les va a ir bien a los gobernadores”, pronosticó el consultor. Explicó que en la psicología del votante existe un principio de generalización muy fuerte que impacta en todas las figuras cuando la situación cambia drásticamente.

El razonamiento de Fara se asienta en una regla no escrita del comportamiento electoral argentino que se activa sobre todo en contextos de mucha polarización. La gente, en su lectura diaria de la realidad, no hace distinciones muy finas sobre las responsabilidades de cada nivel del Estado a la hora de premiar o castigar. “Cuando las cosas van mal, la gente tiende a opinar mal de todos, y cuando las cosas van bien, tiende a opinar bien de todos”, detalló. Esta conducta indica que una recuperación del poder adquisitivo y una baja de la inflación beneficiarían automáticamente la imagen de los gobernadores alineados.

Sin embargo, el consultor advirtió que el presente está lejos de ser un lecho de rosas para esos mandatarios que decidieron acompañar las políticas de ajuste de la Casa Rosada. Existe una gran angustia en los territorios que tensiona la relación productiva que mantienen con el gobierno nacional y que los expone al desgaste diario. “Hay gobernadores dialoguistas que están muy preocupados porque sus poblaciones están muy insatisfechas con lo que está sucediendo”, reveló Fara. Esa insatisfacción latente es el riesgo más grande que deben administrar en la previa de una contienda electoral que se anticipa muy competitiva.

Dentro de ese grupo de dirigentes que apuestan al diálogo, Gustavo Sáenz construye un blindaje propio que le permite moverse con mayor plasticidad. El analista destacó que el salteño logró tejer un vínculo con la administración nacional que va más allá de la foto política para traducirse en capacidad de gestión. Fara señaló que Sáenz está inmerso en “una relación productiva de negociación con el gobierno nacional que le permite un movimiento de cintura distinto”. Esta ductilidad, que combina cercanía con el poder central sin perder identidad local, es una ventaja que muy pocos dirigentes pueden mostrar en el actual escenario

El blindaje de Sáenz

La conversación derivó inevitablemente hacia la trastienda del poder libertario y a la reconfiguración de roles en el círculo más estrecho del Presidente. Al ser consultado sobre el funcionamiento de la mesa chica del oficialismo gobernante, Fara fue categórico sobre quién detenta la lapicera y el control de la estructura. “La que corta el bacalao hace mucho tiempo es definitivamente Karina”, sentenció el analista sin titubear. Esa afirmación refleja un cambio drástico en la dinámica del espacio oficialista y un dato de color que condiciona las relaciones con los mandatarios provinciales.

Para concluir su mirada sobre el organigrama informal del poder, Fara dio por hecho que la antigua configuración tripartita que sostenía las decisiones estratégicas ya es historia. El peso específico de la secretaria general de la Presidencia se impuso sobre otras figuras en el último tramo de la gestión con una habilidad notable. “Hace por lo menos un año y medio que el triángulo de hierro se rompió y Karina tiene más poder”, afirmó el consultor. Ese nuevo esquema unilateral es el que hoy recibe a los gobernadores que buscan garantizarse recursos y sobrevivir al veredicto de una sociedad agotada.