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Salta

Papelón en la Legislatura: gritos, reglamentazos y una denuncia que salpica hasta el Grand Bourg

El inicio de la 12ª Sesión Ordinaria en la Legislatura de Salta fue un verdadero bochorno político.

Guillermo Durand Cornejo

SALTA.- (Por Renato Ocampo) Lo que debía ser una tarde de debate sobre «bots» e Inteligencia Artificial terminó pareciéndose más a una pelea de barrio. El inicio de la 12ª Sesión Ordinaria en la Legislatura de Salta fue un verdadero bochorno político cuando el diputado Guillermo Durand Cornejo decidió prender el ventilador, el presidente del cuerpo, Esteban Amat, intentó cortarle el chorro, y la «maestra» Socorro Villamayor salió a dar clases de lectura ante un recinto que ardía.

El «susto» de Durand Cornejo y el micrófono de Amat

Todo estalló cuando Durand Cornejo, con su estilo habitual, pidió la palabra por una supuesta moción de orden. Pero de «orden» no tuvo nada. El legislador denunció una trama de corrupción vinculada a la empresa del voto electrónico y soltó la primera bomba: «Tengo la presunción… que hay una cuestión que podría constituir corrupción».

La temperatura subió cuando Durand Cornejo denunció que la empresa en cuestión lo estaba apretando: «Esta empresa me ha enviado una carta documento amenazante». Entre risas irónicas, remató: «Imagínese el susto que tengo en este momento».

Pero el «Tuty» Amat no se la iba a hacer fácil. Visiblemente molesto por el relato infinito del diputado, le lanzó un ultimátum digno de un call center enojado: «Léalo, diputado, léalo, y, si no, ya le corto el microfono, porque no están haciendo lo que usted quiere».

«Está instigando el gobernador»

Lejos de achicarse, Durand Cornejo fue directo al hueso y metió al Ejecutivo en el barro: «Tengo la presunción clara… de que está instigando el gobernador de la provincia, y pruebas de ello también tengo». El escándalo era total. Mientras Durand hablaba de la inviolabilidad de sus opiniones según la Constitución, el oficialismo ya preparaba el contraataque reglamentario.

Villamayor: la «seño» del reglamento

Como siempre que las papas queman, apareció la diputada Socorro Villamayor para poner los puntos sobre las íes. Con un tono que mezclaba docencia y hartazgo, disparó: «El diputado está confundido».

Villamayor, reglamento en mano, le leyó el artículo 98 como si fuera un cuento de jardín de infantes y le reclamó que de las 11 opciones de moción, no había usado ninguna: «¿Cuál es la que propone concretamente como moción para que este cuerpo pueda votar?». Al final, Amat cerró la discusión con un sutil «tenés razón, pero no»: «Le explicó bien al diputado Cornejo, pero… no tiene razón, diputado. Ahí le acaban de explicar perfectamente bien».

¿Y los temas que le importan a la gente?

Mientras los diputados se sacaban los ojos por el reglamento, en el Orden del Día quedaban esperando temas que, curiosamente, hoy parecen un chiste: Un proyecto para que los bancos y el Estado nos garanticen atención humana y no bots (irónico, viendo cómo se trataron entre ellos). La lucha contra las estafas digitales, justo cuando Durand Cornejo denunciaba «aprietes» por carta documento. El pedido de luz las 24 horas para Río Cortaderas, mientras en el recinto se les «cortaba la luz» al debate serio.

Al final, se aprobó el Acta de Labor y aquí no ha pasado nada… o sí. Salta asiste a otro capítulo de su comedia legislativa favorita, donde el reglamento es el guion y el escándalo, el único protagonista que nunca falta a la sesión.