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Salta

Gustavo Sáenz sobre Adorni: “Si fuera funcionario mío, ya habría renunciado

Detrás de la indignación que despliega frente a las cámaras, persiste una contradicción difícil de soslayar.

Gustavo Sáenz

SALTA (Por Renato Ocampo).- En una semana marcada por la alta tensión política en el Congreso, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, volvió a ocupar el centro de la escena en los medios nacionales. Entre definiciones punzantes y un tono de evidente hartazgo, el mandatario salteño dejó frases que exponen la compleja relación que mantiene con la administración de Javier Milei. Y puso el foco en la situación de Manuel Adorni.

El gobernador Gustavo Sáenz estuvo en el streaming de INFOBAE y dejo varias frases que complejizan, aún más, comprender la relación entre el mandatario provincial con el gobierno nacional. Detrás de la indignación que despliega frente a las cámaras, persiste una contradicción difícil de soslayar: la distancia entre su discurso crítico y una praxis política que, en los hechos, sigue garantizando la gobernabilidad del oficialismo.

Definiciones sobre el «Caso Adorni» y la interna nacional

Consultado sobre la ofensiva opositora contra el ex vocero y actual Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, Sáenz fue tajante al separar la legalidad de la gestión política. Si bien reconoció que la remoción de un funcionario es una “facultad exclusiva del Presidente”, no ahorró críticas hacia la figura de Adorni en medio de la investigación judicial y el pedido de censura en Diputados.

Si fuera funcionario mío, ya habría renunciado”, disparó el gobernador en un arranque de sinceridad política, sugiriendo que la permanencia de Adorni no le hace bien a la figura presidencial. No obstante, evitó apoyar la moción de censura, calificándola como una situación compleja que podría dejar a un presidente en una posición muy difícil. Para Sáenz, el verdadero problema es la desconexión con la realidad: “A la gente no le importa si le pegan a Adorni o si lo interpelan; en cada provincia tenemos nuestros problemas y nuestra agenda”.

La reunión de Sáenz con los ministros

Sáenz participó de un encuentro clave en el Ministerio de Economía junto a sus pares Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), donde fueron recibidos por Diego Santilli y Luis “Toto” Caputo. A pesar de la foto oficial y la relevancia del encuentro, el salteño se mostró escéptico sobre los avances reales en materia de obra pública e infraestructura.

“Cada vez que venimos a hablar, siento que estamos esperando un 30 de febrero; no existe, no se resuelve el problema”, lanzó con ironía, denunciando que el Gobierno nacional «va corriendo» los plazos de las promesas de financiamiento. Sobre el resultado concreto de la reunión, el gobernador prefirió eludir precisiones y dejó una frase que resume su frustración: “Yo le quiero creer, siempre quiero creer, pero la realidad es que las rutas están destrozadas y la gente se muere”.

La doble vara: indignación en el prime time, apoyo en el recinto

Llama la atención la frecuente exposición de Sáenz en los medios porteños, una conducta que ya es marca registrada de su gestión, pero cuyo objetivo estratégico sigue siendo un misterio. Mientras en los estudios de televisión se muestra indignado por el centralismo y la falta de sensibilidad social, “el equilibrio fiscal debe tener sensibilidad humana”, en la práctica sus legisladores actúan como piezas fundamentales para el blindaje del Gobierno nacional.

Esta doble vara quedó expuesta esta semana: mientras Sáenz criticaba duramente la gestión de Adorni y la falta de obras para Salta, su representación legislativa aportó al fracaso de la sesión que buscaba interpelar al Jefe de Gabinete. El salteño admite esta colaboración silenciosa: “Nosotros hemos posibilitado la gobernabilidad de este gobierno”, confesó, aunque inmediatamente se quejó de que esa ayuda no se traduce en el cumplimiento de lo firmado. “La gente confió y confía todavía, pero es doloroso, es doloroso ver la situación” agregó.

Al cierre de una nueva jornada de «rosca» en Buenos Aires, el saldo para Salta sigue siendo incierto. El gobernador continúa frecuentando los sets de televisión con un discurso federal y combativo, pero no puede anunciar una sola obra concreta que se reactive o un fondo que se destrabe.

Con los legisladores ausentes en las votaciones que incomodan a Milei y el gobernador regresando con las manos vacías, el vínculo con la Casa Rosada parece ser, por ahora, un camino de una sola vía donde Salta pone los votos y la Nación solo ofrece promesas para un calendario inexistente.