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Pedro García Castiella se burla de las marchas por Jimena Salas mientras el suicidio del acusado sigue sin explicación

El procurador general ironiza sobre las movilizaciones, mientras el caso queda sin condena.

Pedro García Castiella
Pedro García Castiella

SALTA.- (Por Diego Nofal) El procurador general Pedro García Castiella ironizó sobre las movilizaciones que piden justicia por Jimena Salas al afirmar que “creo que ni en Springfield habría ocurrido” y que lo que se ve en Salta “ni se le hubiera ocurrido al autor de los Simpson”. Sus burlas ignoran que el único acusado por el femicidio Javier Saavedra apareció muerto en circunstancias extrañas antes de que se realizara el juicio oral. La familia de la víctima reclama el esclarecimiento de ese suicidio que dejó el caso sin condena y las dudas intactas y el procurador responde con sarcasmo televisivo.

Pedro García Castiella criticó que el principal cartel de las marchas sea “justicia por Javi”. En este sentido, sostuvo que “la ciencia, la tecnología, los testigos y tres jueces del Tribunal de Juicio más dos de impugnación han confirmado que es él”. Sin embargo, Saavedra nunca fue condenado porque se quitó la vida antes de la sentencia y las condiciones de su muerte nunca fueron investigadas con la profundidad que exige un femicidio tan atroz. Convertir en burla el pedido de la familia Salas mientras el expediente del suicidio duerme en un cajón es una afrenta que mancha al Ministerio Público.

La estrategia de deslegitimación

El procurador mencionó que en las marchas se utiliza la figura del excomisario Vicente Cordeyro y recordó que ese mismo hombre aportó en 2019 el dato de la familia Saavedra a la investigación. Con esa afirmación pretende deslegitimar a los manifestantes pero no aclara por qué la fiscalía nunca logró llevar a juicio al imputado ni qué medidas adoptó para garantizar su comparecencia. La muerte de Saavedra dejó un vacío que el propio sistema judicial debería estar tratando de llenar con una pesquisa rigurosa que Castiella ni siquiera menciona.

Por eso, los allegados a Jimena Salas no piden impunidad para el femicida, sino que se determine si realmente fue un suicidio y si alguien facilitó o provocó esa muerte que extinguió la acción penal. La burla del procurador desprecia ese derecho elemental y convierte a una institución que debería proteger a las víctimas en una maquinaria de descalificación de quienes exigen respuestas. Llamar caricatura a una marcha de dolor es una falta de empatía que ningún jefe de fiscales debería cometer.

Por otro lado, el procurador parece olvidar que Jimena Salas fue asesinada con una saña que conmovió al país y que su familia esperó durante años un juicio que nunca comenzó. La aparición de Saavedra sin vida en un descampado antes del debate oral destruyó la posibilidad de una condena y sembró más sospechas sobre la cadena de custodia del acusado. En lugar de impulsar una causa por esas irregularidades el procurador dedica su tiempo a ridiculizar a quienes reclaman que no haya impunidad sin verdad.

La justicia salteña tiene una deuda enorme con los seres queridos de Jimena y con la sociedad que merece saber qué pasó realmente con el único imputado. Las declaraciones de Pedro García Castiella demuestran que el Ministerio Público no está interesado en saldar esa deuda sino en caricaturizar a las víctimas indirectas. Enterrar un femicidio con chistes sobre Springfield es la respuesta más indigna que puede dar la Procuración General a una familia que todavía espera el esclarecimiento de aquel suicidio y la reparación que nunca llegó.