SALTA – La sorpresiva renuncia del concejal Pablo Orosco abrió un nuevo foco de incertidumbre política en Campo Quijano. El edil anunció que dejará su banca en el Concejo Deliberante y explicó que la decisión responde a motivos personales y familiares que requieren toda su atención.
A través de un mensaje de despedida, Orosco aseguró que su paso por el cuerpo legislativo estuvo marcado por una intensa actividad parlamentaria. Según indicó, presentó más de 95 proyectos durante su mandato y remarcó que su salida no implica un alejamiento de la vida pública. «Hoy dejo una banca, pero no dejo mi compromiso con mi comunidad», expresó.
Una silla vacía que revela las dificultades del Concejo
La dimisión obliga ahora al Concejo Deliberante a iniciar el procedimiento para cubrir la vacante, un proceso que podría reconfigurar el equilibrio político dentro del cuerpo y abrir una nueva etapa de negociaciones entre los distintos espacios.
La salida de Orosco también genera interrogantes sobre el funcionamiento institucional del Concejo en un contexto en el que Campo Quijano viene atravesando meses de tensión política y financiera. En las últimas semanas, el municipio estuvo en el centro de la escena por las dificultades económicas derivadas de la caída de la coparticipación y por distintas controversias vinculadas a la gestión local.
Mientras se formaliza la aceptación de la renuncia, la atención estará puesta en quién asumirá la banca vacante y qué impacto tendrá ese reemplazo en la dinámica legislativa y en la relación con el Ejecutivo municipal. El movimiento podría modificar la correlación de fuerzas dentro del Concejo y reavivar la disputa política en uno de los municipios más importantes del Valle de Lerma.