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Salta

«Compran motos y no saben manejar»: El lapidario diagnóstico de Assennato que desnuda el caos vial en la Salta de Emiliano Durand

Assennato pretendió mostrar una faceta «humana» al anunciar que ahora las infracciones podrán conmutarse por trabajo comunitario.

Matías Assennato
Matías Assennato

SALTA.- (Por Renato Ocampo) Luego de una recaudación récord mediante cámaras, secuestros e infracciones, el secretario Matías Assennato reaparece con una «alternativa» de trabajo comunitario que llega tarde. Una Salta donde los siniestros no dan tregua, la educación vial es apenas un decorado de cartelería y la gestión se refugia en videos de redes sociales mientras el sistema de salud paga los platos rotos.

En una reciente entrevista brindada a Punto Uno, el Secretario de Tránsito y Seguridad Vial, Matías Assennato, volvió a la escena pública tras un prolongado silencio tras la polémica por los controles de THC. En un intento por lavar la imagen de una gestión de Emiliano Durand que parece más preocupada por la estética de los videos para redes sociales que por la seguridad real, el funcionario intentó justificar la presión fiscal sobre los conductores salteños. En un contexto donde el Municipio de Salta ha engrosado sus arcas con cientos de miles de multas, Assennato pretendió mostrar una faceta «humana» al anunciar que ahora las infracciones podrán conmutarse por trabajo comunitario, una medida que suena a campaña electoral frente al creciente malestar social.

Salta: entre la voracidad fiscal y el maquillaje vial

El discurso oficial de la Secretaría de Tránsito intenta desmarcarse de la realidad evidente: la prioridad ha sido la recaudación. Assennato disparó una frase que suena a burla para el vecino que debe enfrentar montos exorbitantes: «La verdad que no multamos porque… quieren recaudar… multamos porque alguien está incumpliendo una norma». Sin embargo, la contradicción interna del discurso municipal aflora cuando el mismo secretario reconoce que la infraestructura y el equipamiento no nacen de una planificación presupuestaria seria, sino del castigo al bolsillo: «Se compran esos vehículos con dinero que ingresó por el pago de multas de tránsito».

Esta admisión confirma que el modelo de Emiliano Durand se retroalimenta de la infracción. Han convertido el tránsito en una unidad de negocios donde, tras asegurar un flujo constante de fondos mediante cámaras y operativos de secuestro, recién ahora pretenden ofrecer una «posibilidad» de trabajo comunitario. Esta alternativa no es más que un paliativo para una sociedad asfixiada, mientras el Municipio sigue sin ofrecer capacitaciones adecuadas que vayan más allá de una simple cartelería en la vía pública pensada para la foto de campaña.

La culpa es del vecino: el relato del «cambio cultural»

Resulta indignante que, mientras los accidentes siguen cobrándose vidas y generando un costo altísimo en el sistema de salud pública, la gestión municipal desvíe la responsabilidad hacia el ciudadano. Assennato afirmó que «dependemos del cambio cultural que tiene que dar la sociedad». Es la táctica predilecta de esta administración: si algo sale mal, la culpa es de la falta de «compromiso individual».
Mientras tanto, la «educación» que propone el municipio es alarmantemente superficial. Proponen que los infractores paguen su deuda con «una charla en un colegio» o «acompañar a los familiares a pintar una estrella amarilla». Estas medidas, lejos de ser una solución de fondo a la siniestralidad, parecen una burla al dolor de las víctimas. ¿Cómo puede una gestión que solo sabe gestionar para el algoritmo de Instagram pretender que pintar una estrella amarilla sustituya la falta de políticas de prevención reales y de inversión en infraestructura que no dependa exclusivamente de lo recaudado por multas?

Una gestión de videos y silencios estratégicos

La reaparición de Assennato en los medios no es casual. Luego de que la municipalidad fuera blanco de críticas por la implementación y posterior polémica de los controles de THC, el secretario fue guardado bajo siete llaves hasta que las aguas se calmaron. Ahora regresa para hablar de «21 semáforos» y de un «desafío enorme» con las motos, como si acabaran de desembarcar en la gestión y no fueran los responsables directos del caos actual.

La realidad en las calles de Salta desmiente cualquier video editado por el equipo de comunicación de Durand. La gestión de Emiliano Durand ha demostrado que su prioridad es el marketing y la recaudación; la seguridad vial, lamentablemente, sigue siendo solo una excusa para seguir facturando.