SALTA – Aunque falta un abismo para 2027 y el tablero político provincial aún no muestra las cartas de la oposición, el intendente Emiliano Durand ya puso primera y lanzó públicamente sus pretensiones de reelección. La orden hacia adentro del Palacio Municipal fue precisa y categórica: el gabinete a potenciar la gestión, las bases territoriales a bajar a los barrios, los concejales oficialistas a blindar y defender el «impuestazo», y los medios afines a actuar como voceros incondicionales.
La maquinaria parece estar en marcha, pero la estrategia arrastra sombras del pasado. Durand aplicó medidas de fuerte impacto antipopular, como el aumento desmedido de las tasas municipales. Para muchos analistas, esto resulta un peligroso déjà vu de la jugada que él mismo impulsó como jefe de Gabinete durante la gestión de Miguel Isa, medida que terminó cavando la tumba política de esa administración. Sin haber asimilado la lección, el jefe capitalino insiste en los mismos pasos.
Un frente político agrietado con Grand Bourg
Más allá del despliegue territorial, la pata más endeble del plan de Durand es la política. Las relaciones con la Casa de Gobierno en Grand Bourg son cada vez más tensas. Las señales de distanciamiento son evidentes:
Ausencia en el PJ: ningún funcionario municipal dio el presente en la asunción de las nuevas autoridades del Partido Justicialista, evento que desde Grand Bourg capitalizaron como un triunfo propio del saencismo.
Vacío a la visita nacional: tampoco se vio a ningún «munipa» durante la visita de la dirigente nacional Victoria Tolosa Paz, encuentro que logró congregar a saencistas, kirchneristas, ex-urtubeysistas y referentes del Partido de la Victoria.
Ante este panorama de aislamiento, los armadores políticos de Durand intentan sostener una postura de fuerza. El mensaje que filtran desde su entorno es tajante: “Con o sin Gustavo, vamos igual”.
Las fichas en el tablero
En este esquema de campaña anticipada, dos figuras clave comenzaron a mover sus fichas: Darío Madile, además de mantener al Concejo Deliberante disciplinado para que funcione como una simple escribanía de la intendencia, el presidente del cuerpo deliberativo comenzó a armar su propio perfil. Tras el cuestionado viaje a China —del cual la oposición y la ciudadanía aún esperan la rendición de cuentas—, Madile se volcó de lleno a las redes sociales. Publicó fotos junto a Durand en los barrios bajo el lema «Escuchando a los vecinos» y hasta se lo vio entregando una máquina de coser, gesto que llevó a sus militantes más entusiastas a comentar con un prematuro «Darío 2027».
Rodrigo Quinteros: el «libertario» al descubierto
Quien ya no disimula su alianza con el oficialismo municipal es el concejal libertario Rodrigo Quinteros. En los últimos días encaró un raid mediático por los micrófonos afines al intendente para despotricar contra la conducción de su propio espacio y deshacerse en elogios hacia la gestión de la Ciudad. En sus recorridas barriales y en actos oficiales se lo ve codo a codo con el gabinete capitalino, actuando casi como un militante más del modelo durandista.
Cautela opositora y la incertidumbre del intendente
El apuro del jefe comunal responde a la necesidad de no perder terreno en el territorio. Como señalan con ironía los consultores políticos de la plaza: “Hay que moverse, ya con los cursitos para hacer chocotorta no alcanza”.
Sin embargo, lo que verdaderamente inquieta a Durand es el hermetismo total de sus potenciales rivales. Tanto en La Libertad Avanza como en Grand Bourg prima la cautela; ambos sectores prefieren esperar el reordenamiento del escenario nacional antes de definir candidaturas locales. Durand decidió arriesgar y se lanzó a la pileta antes que nadie. Solo el tiempo dirá si su jugada fue un acierto de anticipación o un prematuro paso en falso.