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Opinión

Miguel Nanni asume mañana la presidencia de la Auditoría: el premio al radicalismo «veleta» por mirar para el costado

Una vez más, el centenario partido demuestra su capacidad de ser funcional al poder de turno. Entre críticas por su idoneidad, el ex diputado nacional asume la presidencia del principal organismo de control de las cuentas públicas en la provincia.

Miguel Nanni

SALTA.- (Por Renato Ocampo) La noticia de la designación de Miguel Nanni como nuevo presidente de la Auditoría General de la Provincia de Salta no hace más que confirmar una regla no escrita de la política local: el radicalismo siempre encuentra la forma de ser funcional a las estructuras de poder. Elegido por unanimidad por el Colegio de Auditores, Nanni asume este miércoles un cargo estratégico en un movimiento que muchos leen como el pago a una actitud «veleta» y «panqueque», similar a la que la UCR despliega actualmente en el Congreso Nacional.

El arte de ser un «opositor» conveniente

Históricamente, el radicalismo ha perfeccionado el arte de disfrazarse de oposición para, en los momentos críticos, terminar apañando cualquier proceso que resulte a su conveniencia personal o partidaria. La llegada de Nanni a la cúpula de la Auditoría, tras la renuncia a la presidencia transitoria de Marcos Segura Alzogaray, es el corolario de un pacto político que garantiza armonía entre controlados y controladores.

A pesar de haber recibido un «respaldo enorme» de figuras nacionales como Alfredo Cornejo, Maximiliano Pullaro y Mario Negri durante su proceso de postulación, ese apoyo parece más una validación de la casta política que un reconocimiento a sus capacidades técnicas para auditar fondos públicos. Las críticas sobre su falta de formación y condición profesional específica para este rol técnico han sido una constante, pero en la política de Salta, los acuerdos de cúpula suelen pesar más que los currículums.

Una «beca» estatal bajo la lupa

Para el ciudadano de a pie, la designación de Nanni se percibe como una «jugosa beca» del Estado. Mientras la provincia atraviesa situaciones económicas delicadas, el referente radical se asegura un puesto de privilegio donde, según sus detractores, se dedicará a lo que mejor sabe hacer: nada. Su promesa de conducir el organismo con «independencia y rigor técnico» suena a discurso de manual frente a la sospecha generalizada de que su función principal será mirar para el costado con las cuentas públicas.

Miguel Nanni se suma a un cuerpo integrado por Marcos Segura Alzogaray, Elsa Pereyra Maidana, Javier Cancinos y Gustavo Ferraris, quienes hoy le dieron su bendición unánime. Este consenso total en un organismo que debería ser el perro guardián del presupuesto provincial despierta más alarmas que certezas sobre la transparencia venidera.

El futuro del control en Salta

Con su asunción formal este 19 de agosto, comienza una etapa donde el control de los recursos públicos de Salta quedará en manos de un dirigente cuya trayectoria está marcada por la adaptabilidad a las circunstancias del Gobierno de turno. La Auditoría General, bajo esta nueva conducción, corre el riesgo de convertirse en un sello de goma que valide procesos sin cuestionamientos profundos.

La presidencia en la Auditoria de Nanni es la victoria de la política de acuerdos por sobre la idoneidad técnica. Mientras el radicalismo siga operando como la rueda de auxilio del poder, instituciones como la Auditoría seguirán siendo vistas como refugios para la dirigencia política antes que como verdaderos órganos de control ciudadano.