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Salta

El golpe de tablero de Gustavo Sáenz en el Congreso Nacional

Gustavo Sáenz

SALTA – La disolución de Innovación Federal y el nacimiento de un bloque propio con Misiones marca el fin de la sumisión automática. Con tres diputados provinciales alineados, Salta asume una posición de fuerza histórica frente a la Casa Rosada y se planta «ley por ley» por la compensación energética y la defensa del Norte Grande.
La política en Argentina transita un reordenamiento telúrico que pone a Salta y al gobernador Gustavo Sáenz en el centro del escenario nacional, sacudiendo los cimientos mismos del poder centralizado en Buenos Aires.

El próximo miércoles 26 de agosto, pocas horas antes de una sesión crucial donde se tratarán la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el proyecto de Inocencia Fiscal II, la Cámara de Diputados de la Nación será testigo de un hecho histórico: la disolución formal de Innovación Federal (bloque que presidió la diputada salteña Pamela Calletti), para dar lugar a una bancada provincialista de siete voluntades decididas a negociar con el Gobierno de Javier Milei bajo la premisa de defender a las provincias «ley por ley».

Este nuevo espacio, que asoma bajo la denominación tentativa de Movimiento Por Lo Que Viene (nombre tomado de la nueva plataforma del mandatario misionero), representa una jugada de ajedrez político orquestada por el gobernador de Salta, Gustavo Saenz, en alianza estratégica con su par de Misiones, Hugo Passalacqua. Ya no se trata de subordinar los intereses provinciales a los dictados de la Casa Rosada a cambio de un Aporte del Tesoro Nacional (ATN) discrecional. La nueva premisa es tan cruda como pragmática: «Ya no vamos a negociar por un ATN, ahora se va a negociar por políticas públicas».

Un bloque de siete para plantarse ante el poder porteño

Por Salta, la delegación estará integrada por tres figuras clave que responden directamente al Grand Bourg: Bernardo Biella, Pablo Outes y Yolanda Vega. Por el lado de Misiones, se sumarán los diputados Oscar Herrera Ahuad (quien asumirá la presidencia del bloque, aportando su peso como exgobernador), Alberto Arrúa, Yamila Ruiz y Daniel Vancsik.

La depuración del espacio salta a la vista con la exclusión de figuras que mantenían una estrecha afinidad con el oficialismo nacional. De San Luis, Claudio Álvarez y el formoseño Gerardo González, ambos de sintonía fina con los libertarios, fueron dejados afuera de la nueva escuadra. La explicación interna recibida desde los despachos de los gobernadores es fulminante: «No nos sirve que vengan a defender cosas de la General Paz para adentro, tienen que defender la agenda federal y regional» . El mensaje no podría ser más claro: Salta y Misiones ya no financiarán con el silencio legislativo el centralismo porteño mientras el interior productivo cruje bajo el abandono.

Esta reorganización tiene también un espejo de consolidación en el Senado de la Nación. Allí, la senadora misionera Sonia Rojas Decut estructuró el monobloque «Movimiento por Misiones», al cual logró sumarse el senador Carlos Arce, unificando la postura de la Cámara Alta bajo la conducción directa de la gobernación. Esto liquida el poder de intermediación parlamentaria que supo ostentar el histórico referente misionero Carlos Rovira (exlíder del Frente Renovador de la Concordia), marcando una fractura total entre los gobernadores de gestión y la vieja política. En Salta, esa necesidad de conducción centralizada evoca los tiempos en que Juan Manuel Urtubey intentaba tallar una proyección nacional desde el PJ, pero la diferencia radica en que hoy Gustavo Saenz busca construir una muralla de contención regional frente al ajuste.

La especulación de fondo: ¿cuáles son las verdaderas intenciones de la alianza?

Nadie en la rosca política cree en la casualidad. El nacimiento de este bloque no es una mera rabieta protocolar; es un golpe táctico que eleva exponencialmente el «precio» de los votos salteños en un Congreso donde La Libertad Avanza carece de mayorías propias y se encuentra obligada a negociar cada ley. Las intenciones de esta jugada podrían dividirse en tres andariveles muy claros: La revancha por la estafa de la Zona Fría y la exigencia de las Zonas Cálidas. En mayo, los diputados salteños, con la solitaria excepción de Bernardo Biella, acompañaron la reforma que recortó los subsidios del régimen de Zona Fría bajo la promesa oficial de compensar al Norte Grande con tarifas de electricidad subsidiadas para el verano. Esa promesa quedó en el limbo, y el interior sigue pagando boletas confiscatorias.

La emancipación de las cajas nacionales y la rebelión por obras. El mensaje de que «ya no se negocia por un ATN» encierra una advertencia demoledora para el centralismo. Históricamente, el Gobierno nacional usó los Aportes del Tesoro Nacional para disciplinar a las provincias. Al negarse a transar por la limosna de los ATN y exigir «políticas públicas concretas», Saenz y Passalacqua exigen el financiamiento de las economías regionales (como la mandioca en Misiones o las Obras Públicas paralizadas en los municipios de Salta).

El posicionamiento de cara al Peronismo Federal 2027. El trasfondo de esta alianza trasciende la coyuntura de las próximas Elecciones y discusiones inmediatas. Recientemente, resultó llamativo que el gobernador misionero recibiera en su residencia a la primera línea del denominado Peronismo Federal, el espacio de centro que busca emerger como alternativa a la polarización. Dirigentes de peso nacional como la diputada Victoria Tolosa Paz, el exdirector de aduanas Guillermo Michel, el mendocino Emir Félix, el intendente de Pilar Federico Achával y el presidente de la AGN Juan Manuel Olmos desfilaron por Misiones discutiendo el impacto de la política económica en la industria y la necesidad de una etapa «profundamente federal». El gobernador de Salta no es ajeno a este armado nacionalista y de centro. Al aglutinar un bloque legislativo propio, Saenz se sienta en la mesa de discusión, con chances de bendición de cara al futuro.