El reordenamiento de La Libertad Avanza en Salta se realizó con la discreción de un ladrón en la noche y generó un terremoto político que nadie en Buenos Aires supo anticipar. La Justicia electoral formalizó a Alfredo Olmedo como presidente del Consejo Provincial y a María Emilia Orozco al frente del Congreso Provincial, pero la maniobra parece haber sido ejecutada sin el conocimiento ni el consentimiento de la cúpula nacional del partido.
Rodrigo Quinteros fue claro al señalar que el cambio de autoridades no cayó bien en Buenos Aires y que el desaire a la ministra Sandra Pettovello fue un error que nadie en la Casa Rosada estaba dispuesto a tolerar. El concejal reveló que el presidente Javier Milei convocó a una reunión con todos los legisladores y que la ausencia de Emilia Orozco fue interpretada como un acto de desprecio hacia la máxima autoridad del espacio.
Esa decisión, según Quinteros, no fue bien recibida por la conducción nacional y evidencia un problema de comunicación y de lealtad que trasciende las fronteras de la provincia. La falta de coordinación entre Salta y Buenos Aires plantea un escenario complejo donde el partido parece funcionar como dos organizaciones paralelas con intereses a veces contrapuestos.
El problema de fondo radica en que la conducción nacional de La Libertad Avanza, encabezada por Karina Milei, no fue informada adecuadamente sobre los movimientos internos que se estaban gestando en la provincia. Quinteros sostuvo que los dirigentes de Buenos Aires no estaban enterados del cambio de autoridades y que el desaire a Pettovello fue una muestra de la desconexión entre el espacio provincial y la estructura nacional del partido.
La ministra de Capital Humano había respaldado públicamente al gobernador Gustavo Sáenz después de un episodio en Campo Quijano donde los legisladores libertarios no lo saludaron. Esa situación dejó en evidencia las diferencias existentes dentro del espacio y mostró que la conducción de Olmedo no necesariamente se alinea con las directivas que bajan desde la Casa Rosada.
La diputada Villamayor fue aún más lejos al afirmar que La Libertad Avanza en Salta es de Olmedo y no de Milei, lo que sugiere una fractura profunda que podría tener consecuencias electorales en 2027. El escenario se complica porque el Gobierno nacional comenzó a dejar abierta la puerta a acuerdos electorales con gobernadores dialoguistas, y Salta aparece en ese radar con el nombre de Gustavo Sáenz.
La conducción de Olmedo y Orozco, al no querer acuerdos con el saencismo, choca con una posible estrategia nacional que busca asegurar gobernabilidad y apoyo parlamentario. Quinteros criticó la idiosincrasia de sumisión y servilismo que, según él, parece comulgar dentro del espacio que conduce Olmedo, y dejó en claro que él no comparte esa forma de hacer política.
El concejal advirtió que estas actitudes le están costando a La Libertad Avanza en Salta un posicionamiento electoral que podría ser determinante el año que viene. La pregunta que flota en el ambiente es si Olmedo está actuando por cuenta propia o si realmente tiene el respaldo de Milei para tomar estas decisiones sin consultar a la cúpula nacional.
La respuesta parece inclinarse hacia la primera opción, dado que en Buenos Aires nadie sabía del cambio de autoridades y el desaire a Pettovello fue un golpe bajo que no cayó nada bien. La interna libertaria salteña se parece cada vez más a una partida de ajedrez donde cada jugador mueve sus piezas sin mirar el tablero completo.
Los salteños, mientras tanto, asisten con perplejidad a un espectáculo que promete más capítulos de tensión y de sorpresas inesperadas. El futuro de La Libertad Avanza en la provincia dependerá de la capacidad de sus líderes para recomponer los puentes con Buenos Aires y recuperar la confianza de un electorado que exige coherencia y unidad.