La senadora nacional María Emilia Orozco se convirtió en el blanco de las críticas luego de que se conociera su ausencia en una reunión clave convocada por el presidente Javier Milei con todos los legisladores del espacio.
Rodrigo Quinteros fue contundente al señalar que la inasistencia de Orozco no cayó bien en Buenos Aires y que ese tipo de actitudes generan un malestar profundo en la conducción nacional de La Libertad Avanza.
El concejal también mencionó el desaire a la ministra Sandra Pettovello como otro ejemplo de las malas decisiones que están tomando los dirigentes del espacio en Salta. La combinación de estos episodios ha generado un enojo que trasciende las fronteras de la provincia y que pone en cuestión la lealtad de Orozco al proyecto político que encarna Milei.
Quinteros insistió en que estas actitudes le están jugando en contra al presidente y que están costando un posicionamiento electoral que podría ser determinante para el futuro del partido en Salta. La senadora, que según las encuestas es la figura con mejor imagen del espacio y la única que podría ganarle a Sáenz, parece haber cometido un error estratégico al no asistir a la convocatoria presidencial.
Ese gesto fue interpretado como un acto de desprecio hacia la máxima autoridad del partido y generó un quiebre de confianza que difícilmente pueda repararse con declaraciones protocolares. El enojo con Orozco no es un capricho sino la consecuencia de un patrón de comportamiento que incluye desaires, ausencias injustificadas y una actitud de autonomía que roza la desobediencia.
La senadora fue formalizada como presidenta del Congreso Provincial de La Libertad Avanza en Salta, pero su rol dentro del espacio parece estar más cerca de la rebeldía que de la colaboración. Quinteros criticó duramente a Orozco y a Olmedo por la conducción del espacio y aseguró que hay sectores de La Libertad Avanza en Salta que le están haciendo el juego al kirchnerismo.
Esa declaración es un golpe bajo que pone en duda la lealtad de los dirigentes provinciales al proyecto nacional y sugiere que las diferencias internas podrían estar siendo aprovechadas por los adversarios políticos del Presidente.
La diputada Villamayor también cuestionó la falta de cohesión dentro del sector y afirmó que el armado provincial presenta problemas de organización y de disciplina política que no se ven en otras provincias.
El escenario se complica porque Orozco es una figura central en el armado libertario salteño y su eventual distanciamiento de la conducción nacional podría tener consecuencias impredecibles.La senadora ha moderado su discurso contra Sáenz en los últimos meses, pero su ausencia en la reunión con Milei fue un gesto que muchos interpretaron como un desafío a la autoridad presidencial.
El malestar con Orozco a nivel nacional es un síntoma de una enfermedad más profunda que afecta a La Libertad Avanza en Salta y que tiene que ver con la falta de coordinación y de lealtad entre sus dirigentes. Quinteros fue claro al afirmar que no comparte la idiosincrasia de sumisión y servilismo que parece comulgar dentro del espacio de Olmedo, pero también dejó en claro que la soberbia y el desprecio por las autoridades nacionales no son el camino.
El concejal advirtió que estas actitudes le están costando al partido no solamente el apoyo del Presidente sino también la confianza de los votantes que esperan coherencia y unidad.
La pregunta que surge es si Orozco podrá recomponer el vínculo con la conducción nacional o si su estrella comenzará a declinar en el horizonte político salteño.
Los salteños observan con atención cómo se desarrolla este conflicto que podría definir el rumbo de La Libertad Avanza en la provincia de cara a las elecciones de 2027. El tiempo dirá si el enojo con Orozco es pasajero o si se convierte en una fractura irreversible que debilite al espacio libertario en Salta.
Mientras tanto, la interna continúa y promete más capítulos de tensión y de revelaciones sorprendentes.