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Opinión

El diputado Alejandro Esper comparó la caña del norte salteño con Vaca Muerta ¿Demagogia o ignorancia?

El diputado Alejandro Esper propone usar biocombustibles para generar electricidad, pero los datos sobre rendimiento y costos plantean serios cuestionamientos.

Vaca Muerta
Vaca Muerta

(Por Diego Nofal) Salta.- El médico cardiólogo Alejandro Esper subió un reel donde muestra que su conocimiento sobre energía es el mismo que tiene sobre partículas subatómicas. Nadie va a discutir que el diputado de La Libertad Avanza no sea un excelente profesional de la salud ni vamos a poner en tela de juicio su capacidad para generar leyes, ese no es el momento. Lo que sí podemos afirmar es que su reel asegurando que la caña de azúcar del norte provincial es una analogía del yacimiento Vaca Muerta resulta absolutamente exagerado y demuestra un desconocimiento profundo sobre generación de energía con biocombustibles.

El diputado también asegura que presentará una ley para utilizar biocombustible en la generación de energía, algo que en Argentina no solo está permitido sino que no existe norma alguna que lo prohíba. Lo que hace complicado el asunto es la operatividad de generar primero el biocombustible y luego transformarlo en electricidad, una ecuación que parece escapar al razonamiento del legislador. Hoy la mayoría de la caña de azúcar salteña se destina a la producción del producto primario, el azúcar, aunque también se desarrolla en los ingenios provinciales producción de alcohol y biocombustibles.

Es muy importante que entienda el diputado Esper que para generar la suficiente cantidad de biocombustible como para producir electricidad a gran escala, primero deberíamos ampliar enormemente la superficie cultivada de caña de azúcar. Eso implicaría mayores desmontes y mucha menos tierra productiva para otras actividades, o por el contrario deberíamos utilizar la caña que hoy va al azúcar para producir alcohol, lo que redundaría en un aumento del precio del pan dulce y el café de los salteños.

Sin contar que en una provincia que tiene una de las radiaciones solares más altas del mundo, generar electricidad con el sol o incluso con el calor sería muchísimo más fácil y mucho más rentable que hacerlo con biocombustibles. Salta cuenta con 431 megavatios de potencia instalada en fuentes renovables, distribuidas principalmente entre energía solar con un 65 por ciento, hidroeléctrica con 25 por ciento y biomasa con apenas 9 por ciento de participación. El segundo parque solar más grande del país se encuentra en la Puna salteña, pero parece que el diputado prefiere mirar al suelo antes que al cielo.

Hay un motivo por el cual no se genera energía con biocombustible de forma masiva y tiene que ver con la necesidad de utilizar material comestible para la producción de electricidad, una contradicción que debería hacer reflexionar a cualquier legislador con dos dedos de frente. La cantidad de caña de azúcar que se necesita para producir un litro de alcohol es enorme, y el rendimiento energético de ese litro es significativamente inferior al del azúcar que podría alimentar a una familia.

Para producir un kilo de azúcar se necesitan 8 kilos de caña, mientras que para obtener un litro de alcohol se requieren casi el doble, unos 15 kilos de caña, y el rendimiento de ese kilo de azúcar para una familia es mucho más alto que el de un litro de alcohol a la hora de convertirlo en energía. El bioetanol producido en el NOA alcanzó un récord de 618 millones de litros en la zafra 2025-2026, pero más del 80 por ciento se destinó al corte de naftas, no a generar electricidad para los hogares salteños.

Sé que los libertarios le tienen alergia al Conicet, pero este estudio ya se ha hecho al menos media docena de veces entre investigadores y becarios argentinos, llegando siempre a la misma conclusión: la producción de alcohol para convertirlo cien por ciento en energía es inviable. Por si acaso no les interesan los científicos argentinos, es un estudio que ya se ha hecho en la India, en Cuba y en otros tantos lugares donde podrían haber leído alguno antes de subir un reel con afirmaciones tan grandilocuentes como desacertadas.

La comparación entre la caña de azúcar y Vaca Muerta es, como mínimo, una muestra de ignorancia o, como máximo, un acto de demagogia para captar la atención de un electorado que merece propuestas más serias. Quizás el diputado debería dedicarse a lo que sabe, que es la cardiología, y dejar la política energética para quienes al menos se tomaron el trabajo de leer un estudio antes de hablar. Los salteños no merecen que se les venda humo disfrazado de energía renovable cuando el sol que nos abrasa cada mediodía es la fuente más limpia y abundante que podríamos aprovechar.