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Opinión

Manuel Santiago Godoy y la ambigüedad como bandera, un regreso que huele a colectora

El exlegislador lanzó Igualar y evitó definir si competirá contra Gustavo Sáenz o se integrará al oficialismo en las próximas elecciones.

Manuel Santiago Godoy
Manuel Santiago Godoy

(Salta) Por Diego Nofal.- Manuel Santiago Godoy ha vuelto a la palestra política con un partido llamado Igualar y un discurso que parece diseñado para no ofender a nadie, especialmente al gobernador Gustavo Sáenz. En su reciente diálogo con el periodista Mario Peña, el exlegislador demostró que la ambigüedad puede ser un arma política tan poderosa como la contundencia, aunque mucho más frustrante para quienes buscan respuestas. La provincia se pregunta si este movimiento es el preludio de una oposición real o simplemente la formalización de una nueva colectora que engrose las filas del oficialismo en las próximas elecciones.

Godoy, con la soltura de quien ha navegado décadas en las aguas turbias de la política salteña, se esfuerza por proyectar una imagen de independencia que su propio pasado desmiente. Fue el hombre fuerte del legislativo durante los mandatos de Juan Manuel Urtubey, un período donde la lealtad al poder era la moneda de cambio más valiosa y donde las disidencias se sofocaban antes de que pudieran germinar. Su actual intento de presentarse como un político con propuestas propias suena a falso, como un actor que ha olvidado su guion y improvisa sobre la marcha para no delatar sus verdaderas intenciones.

El problema fundamental radica en que Manuel Santiago Godoy no puede, o no quiere, definir si su espacio político será un contrapeso al gobierno o un engranaje más de su maquinaria electoral. Su afirmación de que llevarán candidatos en quince departamentos es una obligación legal, no una declaración de principios, y su silencio sobre la candidatura a gobernador es ensordecedor. Esa falta de definición es el síntoma claro de un partido que nace sin identidad propia, esperando que el contexto y las negociaciones de último minuto determinen su lugar en el tablero, una estrategia que huele a oportunismo puro.

La nostalgia por el poder parece consumir a Godoy, quien de ser el máximo consejero político de la provincia pasó a ser un fantasma en los pasillos de la legislatura, una figura de la que nadie esperaba un regreso. Su ostracismo autoimpuesto durante los últimos años lo ha vuelto casi irrelevante, y ahora reaparece con un discurso nuevo pero con las mismas viejas mañas de quien busca un salvavidas político. La memoria de los salteños es corta, pero no tanto como para olvidar que este político siempre supo dónde estaba el poder real y cómo alinearse a él para asegurar su supervivencia.

El gobernador Gustavo Sáenz, que ha demostrado una habilidad excepcional para neutralizar a sus adversarios, seguramente observa este movimiento con una mezcla de curiosidad y calculadora indiferencia. Su estrategia de cooptar a los partidos menores y llenarlos de candidatos propios es ya un clásico del manual político local, y Godoy podría ser la pieza perfecta para ese rompecabezas. La pregunta es si el exdiputado tendrá el coraje de resistir el embrujo del poder o si, como tantos otros, terminará doblegándose a cambio de un puesto o una cuota de influencia.

Manuel Santiago Godoy insiste en que Igualar no será una colectora, pero sus palabras carecen de la convicción necesaria para disipar las sospechas que flotan en el ambiente político salteño. Su mensaje de propuestas sin confrontación es la bandera ideal para un partido que no quiere definirse, que prefiere navegar en la ambigüedad para no cerrarse puertas en un escenario electoral tan volátil. Los ciudadanos, hartos de promesas vacías, observan con cansancio cómo los mismos nombres de siempre reciclan sus estrategias para perpetuarse en el poder o regresar a él.

Al final, la entrevista de Godoy dejó una enseñanza clara para la política salteña, la indefinición total puede ser una táctica, pero también una sentencia de muerte política para quien la utiliza. Mientras el líder de Igualar se debate entre ser oposición o sumarse al oficialismo, los salteños se preguntan si este regreso es otra maniobra de un político que no quiere perder el tren del poder. Solo el desarrollo de los acontecimientos revelará si Manuel Santiago Godoy logra su cometido o si su partido Igualar se convierte en otro satélite más de la constelación política que orbita alrededor de la figura del gobernador.